Supuestos pedagógico-didácticos

¿Cómo se aprende?

Se aprende en forma individual y /o grupal, en un contexto colectivo y pasando por etapas en la adquisición de los objetos de conocimiento.
Estas etapas coinciden con el pensamiento humano.
Por lo tanto cualquier proceso didáctico (clase o planificación anual, etc.) debería respetar o seguir esos momentos teniendo en cuenta la lógica del aprendizaje y el devenir de los procesos mentales.
Según Azucena Rodríguez, pedagoga argentina, en uno de sus escritos de los años 70, afirma que el aprendizaje del adulto, más allá de la etapa evolutiva que haya alcanzado, necesita, al igual que un niño y un adolescente, la planificación de la clase teniendo en cuenta momentos diferenciados: INICIO, DESARROLLO Y CIERRE.
En términos de pensamiento y de aprendizaje, estos momentos se llamarían: síncresis, análisis y síntesis.
El primer momento sincrético coincidiría con un tipo de apropiación pre-operatoria, intuitiva, donde el objeto es percibido en su totalidad. Didácticamente, estaríamos contextualizando, recuperando saberes (tanto el alumno como el docente, cada uno desde su lugar y rol). En el caso del adulto, este momento lo remite a sus prácticas sociales, en el caso de los niños a la vida cotidiana y en los adolescentes a los intereses o interrogantes propios de la etapa.
El segundo momento, analítico, pone a prueba el pensamiento operatorio concreto del educando, es un momento que se caracteriza por el trabajo intelectual, de tipo analítico, capaz de fragmentar y "desmenuzar" el objeto total de conocimiento, para ir aprehendiendo sus partes. Pero ante cada análisis, se produce, a nivel de pensamiento, una síntesis parcial, que permite integrar paulatinamente cada nueva parte a objetos ya conocidos ( incrementándose así la cadena de significantes, al modo de las redes conceptuales).
El tercer momento, sintético, encuentra al adolescente o al adulto, con las posibilidades de su pensamiento formal, abstracto. Didácticamente estaría aquí el momento del cierre, de la recuperación del todo, es decir, integrar todas las partes al todo, logrando la síntesis final, que aún así sería provisoria, pues generará nuevos procesos de enseñanza y nuevos procesos de aprendizaje posteriores.

El Método como recurso didáctico

Siguiendo los lineamientos e ideas de Azucena Rodríguez y Gloria Edelstein, el método es un factor unificador de la propuesta docente e institucional (por lo tanto, educativa).
Tradicionalmente, el método recibió un tratamiento de carácter instrumental (se tenían en cuenta cuáles eran los mejores recursos para implementar en el aula: guías, trabajos, dinámicas o técnicas, uso de pizarras, entre otros. En estos momentos, las mencionadas pedagogas introducen el carácter conceptual del método. Se plantean si hay un método específico para cada disciplina. Ejemplo: para aprender matemática, catequesis, etc. O si hay un método general para enseñar y para aprender. Este es el estado de debate...
El método general sería el método dialéctico, puesto que el aprendizaje no es lineal, sufre altibajos, padecemos dificultades, hay avances y retrocesos, toda vez que nos encontramos con objetos de conocimiento nuevos para abordar.
Explican que con este método general habría dos niveles de análisis a tener en cuenta: un nivel epistemológico subjetivo, que nos referencia al aprendizaje, que es único y que pasa por los momentos mencionados (síncresis, análisis y síntesis) y habría también, un nivel epistemológico objetivo, que hace referencia al contenido de los diferentes campos disciplinares. Aquí tendríamos el correlato con la PRÁCTICA, TEORÍA Y PRÁCTICA. Se parte de la práctica cotidiana o social /laboral, se reflexiona y teoriza sobre esas prácticas, siendo la finalidad que lo aprendido vuelva y mejore la calidad de dicha práctica.
Por ende, hay una relación entre lo subjetivo y objetivo: vinculaciones entre la síncresis y la práctica, el análisis y la teoría, y la síntesis y la práctica. De esta forma se produce la circulación del conocimiento. En verdad no todas las clases o procesos didácticos siguen esta secuencia, ya que habrá clases más sincrético-analíticas o más analítico-sintéticas. Esto variará de acuerdo al grupo, a la institución y al docente o a la naturaleza (epistemología) del contenido.

Algunos comentarios actuales de Gloria Edelstein señalan que la gran mayoría de las clases que podríamos observar revisten un carácter analítico- sintético, sobre todo en lo referente a la educación de adultos.

Transposición didáctica

Según Ives Chevallard, matemático francés, para que un conocimiento erudito (saber sabio) pueda enseñarse en la escuela (conocimiento a enseñar), debe sufrir una serie de transformaciones y transposiciones, a saber:

1) Del conocimiento erudito al conocimiento curricular, es decir, de la ciencia al currículum prescripto.
2) Del conocimiento curricular al conocimiento a enseñar, es decir, de los contenidos básicos y de los diseños jurisdiccionales a la planificación del docente en el aula o proyecto curricular de aula.
3) Del conocimiento a enseñar al conocimiento a prender, es decir, de lo que el docente enseña a lo que el alumno aprende.
4) Podría agregarse a la idea del pensador francés, del conocimiento aprendido al conocimiento evaluado.

Entre el conocimiento curricular y el conocimiento a enseñar hay una mediación, casi impuesta, dada por las editoriales, que la llamamos conocimiento editado. Muchas veces, los docentes enseñan lo que dice el manual, sin cuestionarse ni reflexionar acerca del contenido científico de su saber o disciplina.

Precisamente para que en cada una de las transposiciones no se desvirtúe la naturaleza del contenido, el conocimiento científico-disciplinar, Chevallard propone dos tipos de vigilancia para superar los riesgos de deformación de los conocimientos:

a) Del conocimiento erudito al conocimiento curricular habría una vigilancia epistemológica: que no se deforme el saber científico al "traducirlo" al término de los contenidos.
b) Del conocimiento curricular al conocimiento a enseñar habría una vigilancia didáctica, que tendría que ver más con el cómo enseño esos contenidos u objeto de estudio para que no se deforme en el procesos de aprendizaje de los alumnos.