Para reflexionar y orar...

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Un catequista es un don del Espíritu Santo a la Iglesia; es un regalo
de Dios a la comunidad.
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No se elige ser catequista; se responde a una invitación de Dios. Es
una llamada que se descubre en la búsqueda y reflexión personal
y comunitaria, en la oración y en el silencio...
* El catequista no es un mero repetidor de un mensaje. Es sobre todo un signo viviente de lo que anuncia. Lo que anuncia lo demuestra con su vida, lo hace creíble y lo propone filtrado a través de su propia existencia.

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El catequista es un testigo; y debe lograr que su vida sea el primer catecismo.
De lo contrario sus catequizandos le dirán: "lo que eres habla tan
fuerte, que no entiendo lo que decís".
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El que hace catequesis sin rezar, tarde o temprano renuncia a su misión.
Dios no es, solamente, de quien se habla. Es, ante todo, Alguien a quien se
le habla familiarmente.
* "Señor, a quién iremos, solo Tú tienes palabras
de vida eterna".
(Juan 6, 68)