NOVENA DE NAVIDAD
DÍA PRIMERO 16/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
Benignísimo Dios de infinita caridad que tanto amasteis a los hombres,
que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho
hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra
salud y remedio. Yo en nombre de todos los mortales os doy infinitas gracias
por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, la
humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos
por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y
por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis
nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio
de todo lo terreno que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna
y more eternamente. Amén
(Se reza tres veces el Gloria Patri)
1. CONSIDERACIÓN
En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre en lo
más alto de los cielos: allí era la causa, a la par que el modelo
de toda creación. En esas profundidades de una incalculable eternidad
permanecía el Niño de Belén. Allí es donde debemos
datar la genealogía del Eterno que no tiene antepasados, y contemplan
la vida de complacencia infinita que allí llevaba.La vida del Verbo Eterno
en el seno de su Padre era una vida maravillosa y sin embargo, misterio sublime,
busca otra morada en una mansión creada. No era porque en su mansión
eterna faltase algo a su infinita felicidad sino porque su misericordia infinita
anhelaba la redención y la salvación del género humano,
que sin Él no podría verificarse. El pecado de Adán había
ofendido a un Dios y esa ofensa infinita no podría ser condonada sino
por los méritos del mismo Dios. La raza de Adán había desobedecido
y merecido un castigo eterno; era pues, necesario para salvarla y satisfacer
su culpa que Dios, sin dejar el cielo, tomase la forma del hombre sobre la tierra
y con la obediencia a los designios de su Padre, expiase aquella desobediencia,
ingratitud y rebeldía. Era necesario en las miras de su amor que tomase
la forma, las debilidades e ignorancia sistemática del hombre, que creciese
para darle crecimiento espiritual; que sufriese, para morir a sus pasiones y
a su orgullo y por eso el Verbo Eterno ardiendo en deseos de salvar al hombre
resolvió hacerse hombre también y así redimir al culpable.
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Soberana María que por vuestras grandes virtudes, y especialmente por
vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os acogiese para Madre suya;
os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de
todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual
de vuestro adorado Hijo.Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo
recogimiento y divina ternura con que le agradasteis Vos, para que nos hagáis
menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad.(Tres veces
el Avemaría)
ORACIÓN A SAN JOSÉ
Oh Santísimo José, esposo de María y padre putativo de
Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan
altos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan
excelente grandeza; os ruego por el amor que tuviste al Divino Niño me
abracéis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras
en su divina Esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén
(Padre Nuestro, Avemaría, Gloria)
ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS
Dulce Jesús mío,
mi Niño adorado,
ven a nuestras almas
ven no tardes tanto.
Oh Sapiencia suma
del Dios soberano
que a infantil alcance
te rebajas sacro
!Oh, Divino Niño,
ven para enseñarnos
la prudencia que hace
verdaderos sabios.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Oh! Adonai potente,
que a Moisés hablando
de Israel al pueblo
disteis los mandatos
!Ah, ven prontamente
para rescatarnos
y que un Niño débil
muestre fuerte brazo
!Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Oh, raíz sagrada
de Jesé que en lo alto
presentas al orbe
tu fragante nardo!
Dulcísimo Niño
que has sido llamado
lirio de los valles,
bella flor del campo.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Llave de David
que abre al desterrado
las cerradas puertas
del regio palacio.
Sácanos, oh Niño,
con tu blanca mano
de la cárcel triste
que labró el pecado!
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Oh, lumbre de Oriente,
sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas
tu esplendor veamos.
Niño tan precioso
dicha del cristiano,
luzca la sonrisa
de tus dulces labios.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Espejo sin mancha.
Santo de los santos,
sin igual imagen
del Dios soberano.
Borra nuestras culpas,
salva al desterrado
y en forma de Niño
da al mísero amparo.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Rey de las naciones
Emmanuel preclaro
de Israel anhelo,
Pastor del rebaño
!Niño que apacientas
con suave cayado
ya la oveja arisca
ya el cordero manso.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Ábranse los cielos
y llueva de lo alto
bienhechor rocío
como riego santo.
Ven hermoso Niño
ven Dios humanado
!Luce hermosa estrella,
brota flor del campo
!Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Ven que ya María
previene sus brazos
de su Niño vean
en tiempo cercano.
Ven, que ya José
con anhelo sacro,
se dispone a hacerse
de tu amor sagrario.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Del débil auxilio,
del doliente amparo,
consuelo del triste
luz del desterrado!
Vida de mi vida,
mi dueño adorado,
mi constante amigo,
mi divino hermano.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Véante mis ojos
de Ti enamorados,
bese ya tus plantas,
bese ya tus manos.
Prosternado en tierra,
te tiendo los brazos,
y aún más que mis frases
te dice mi llanto.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
Ven Salvador nuestro,
por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.
ORACIÓN AL NIÑO JESÚS
(PARA TODOS LOS DÍAS)
Acordaos, oh dulcísimo Niño Jesús, que dijiste a la Venerada
Margarita del Santísimo Sacramento y en persona suya a todos vuestros
devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada
y doliente: Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos
de mi infancia y nada te será negado. Llenos de confianza en Vos, oh
Jesús que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria.
Ayúdanos a llevar una vida santa para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos infinitos de vuestra encarnación
y de vuestra infancia la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos
a Vos, oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada
nuestra esperanza y que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis
y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.
DÍA SEGUNDO 17/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
2. CONSIDERACIÓN
El Verbo Eterno se halla a punto de tomar su naturaleza creada en la santa casa
de Nazaret, en donde moraban María y José. Cuando la sombra del
secreto divino vino a deslizarse sobre ella, María está sola y
engolfada en la oración. Pasaba las silenciosas horas de la noche en
la unión más estrecha con Dios, y mientras oraba, el Verbo tomó
posesión de su morada creada. Sin embargo, no llegó inopinadamente;
antes de presentarse envió a un mensajero que fue el Arcángel
San Gabriel para pedir a María de parte de Dios, su consentimiento para
la Encarnación. El Creador no quiso efectuar este gran misterio sin la
aquiescencia de su criatura.Aquel momento fue muy solemne; era potestativo en
María el rehusar. Con qué adorables delicias, con qué inefable
complacencia aguardaría la Santísima Trinidad a que María
abriese los labios y pronunciase el Fiat que debió ser melodía
para sus oídos y con el cual se confirma su profunda humildad a la omnipotente
voluntad divina.La Virgen inmaculada ha dado su asentimiento. El Arcángel
ha desaparecido. Dios se ha revestido de una naturaleza creada; la voluntad
eterna está cumplida y la creación completa.En las regiones del
mundo angélico estallaba un júbilo inmenso, pero la Virgen María
ni lo oía ni hubiese prestado atención a él. Tenía
inclinada la cabeza, su alma estaba sumida en un silencio que asemejaba al de
Dios; el Verbo se había hecho carne y aunque todavía invisible
para el mundo, habitaba ya entre los hombres a quienes su inmenso amor había
venido a rescatar.No era ya sólo el Verbo Eterno, era el Niño
Jesús revestido de la apariencia humana y justificando ya el elogio que
de Él han hecho todas las generaciones al llamarle el más hermoso
de los hijos de los hombres.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA TERCERO 18/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
3. CONSIDERACIÓN
Así había comenzado su vida encarnada el Niño Jesús.
Consideremos el alma gloriosa y el santo cuerpo que había tomado, adorándolos
profundamente.Admirando en primer lugar el alma de ese divino Niño, consideremos
en ella la plenitud de su gracia santificadora, la de su ciencia beatífica
y por la cual desde el primer momento de su vida, vio la divina Esencia más
claramente que todos los ángeles y leyó lo pasado y lo porvenir
con todos los arcanos y conocimientos. No supo nunca por adquisición
voluntaria nada que no supiese por infusión desde el primer momento de
su ser; pero Él adoptó todas las enfermedades de nuestra naturaleza
a que dignamente podía someterse aún cuando no fuesen necesarias
para la grande obra que debía cumplir. Pidámosle que sus divinas
facultades suplan la debilidad de las nuestras y les dé nueva energía;
que su memoria nos enseñe a recordar sus beneficios, su entendimiento
a pensar en Él, a no hacer sino su voluntad, lo que Él quiere
y en servicio suyo.Del alma del Niño Jesús pasemos ahora a su
cuerpo, que era un mundo de maravillas, una obra maestra de la mano de Dios.
No era como el nuestro una traba para su alma, era por el contrario, un nuevo
elemento de santidad, quiso que fuese pequeño y débil como el
de todos los niños y sujeto a todas las incomodidades de la infancia
para asemejarse más a nosotros y participar de nuestras humillaciones.
El Espíritu Santo formó ese cuerpecito con tal delicadeza y tal
capacidad de sentir que pudiese sufrir hasta el exceso para cumplir la grande
obra de nuestra Redención. La belleza de ese cuerpo del Divino Niño
fue superior a cuantos se han imaginado jamás y la divina sangre que
por sus venas empezó a circular desde el momento de su Encarnación,
es la que lava todas las manchas del mundo culpable. Pidámosle que lave
las nuestras en el Sacramento de la penitencia, para que el día de su
dichosa Navidad nos encuentre purificados, perdonados y dispuestos a recibirle
con amor y provecho espiritual.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA CUARTO 19/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
4. CONSIDERACIÓN
Desde el seno de su Madre comenzó el Niño Jesús a poner
en práctica su entera sumisión a Dios, la cual continuó
sin la menor interrupción durante toda su vida. Adoraba a su Eterno Padre,
le amaba, se sometía a su voluntad; aceptaba con resignación el
estado en que se hallaba, conociendo toda su debilidad, toda su humillación,
todas sus incomodidades. Quién de nosotros quisiera retroceder a un estado
semejante sin pleno goce de la razón y de la reflexión? quién
pudiera sostener a sabiendas un martirio tan prolongado, tan penoso de todas
maneras? Por ahí entró el Divino Niño en su dolorosa y
humillante carrera, así empezó a anonadarse delante de su Padre;
a enseñarnos lo que Dios merece por parte de su criatura y a expiar nuestro
orgullo, origen de todos nuestros pecados y hacernos sentir toda la criminalidad
y el desorden de este orgullo.Si deseamos hacer una verdadera oración,
empecemos por formarnos de ella una exacta idea, contemplando el Niño
en el seno de su Madre. El Divino Niño ora del modo más excelente;
no habla, no medita, no se deshace en tiernos afectos. Su mismo estado lo acepta
con la intención de honrar a Dios en su Oración y en ese estado
expresa altamente todo lo que su Dios merece, y de qué modo quiere ser
amado por nosotros.Unámonos a las oraciones del Niño Dios en el
seno de María; unámonos a su profundo abatimiento y sea éste
el primer afecto de nuestro sacrificio a Dios, no para ser algo, como lo pretende
continuamente nuestra vanidad, sino para ser nada, para estar eternamente consumidos
y anonadados; para renunciar a la estimación de nosotros mismos, a todo
cuidado de nuestra grandeza, aunque sea espiritual, a todo movimiento de vanagloria.
Desaparezcamos a nuestros ojos, y que sea Dios todo para nosotros.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA QUINTO 20/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
5. CONSIDERACIÓN
Ya hemos visto la vida que llevaba el Niño Jesús en el seno de
su Purísima Madre. Veamos hoy también la vida que llevaba María
durante el mismo espacio de tiempo. Necesidad hay de que nos detengamos en ella
si queremos comprender, en cuanto es posible nuestra limitada capacidad, los
sublimes misterios de la Encarnación y el modo como hemos de corresponder
a ellos.María no cesaba de suspirar por el momento en que gozaría
de esa visión beatífica terrestre: la faz de Dios encarnado. Estaba
a punto de ver aquella faz humana que había de iluminar el cielo durante
toda la eternidad. Iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos rayos
debían esparcir para siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba
a ver aquel rostro todos los días, a todas horas, a cada instante durante
muchos años. Iba a ver en la ignorancia aparente desde la infancia, en
los encantos particulares de la juventud, en la serenidad reflexiva de la edad
madura. Haría todo lo que quisiese de aquella faz divina; podría
estrecharla contra la suya con toda la libertad del amor materno; cubriría
de besos los labios que debían pronunciar la sentencia a todos los hombres;
lo contemplaba a su gusto durante su sueño o despierto hasta que lo hubiese
aprendido de memoria. Cuán ardiente deseaba ese día!Tal era la
vida de expectativa de María; era inaudita en sí misma, mas no
por eso dejaba de ser el tipo magnífico de toda vida cristiana. No nos
contentemos con mirar a Jesús habitando en María, sino que pensemos
que en nosotros también habita por esencia, , potencia y presencia. Si
Jesús nace continuamente en nosotros por las buenas obras que nos hace
capaces de cumplir, y por nuestra cooperación con la gracia, la manera
del alma que se halla en gracia, es un seno perpetuo de María, un Belén
interior sin fin. Después de la comunión, Jesús habita
en nosotros durante algunos instantes y sustancialmente como Dios y como Hombre
porque el mismo Niño que estaba en María está también
en el Santísimo Sacramento. Qué es todo eso sino una participación
de la vida de María durante esos maravillosos meses, y una expectativa
tan llena de delicias como la suya?
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA SEXTO 21/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
6. CONSIDERACIÓN
Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de José
y María y allí era de creerse que había de nacer según
todas las posibilidades. Más Dios lo tenía dispuesto de otra manera,
y los profetas habían anunciado que el Mesías nacería de
Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliera esta predicción
Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación
con el objeto, a saber la orden dada por el Emperador Augusto de que todos los
súbditos del Imperio Romano se empadronasen en el lugar de donde eran
originarios. María y José como descendientes de David no estaban
dispensados de ir a Belén, y ni la situación de la Virgen Santísima,
ni la necesidad en que estaba José de trabajo diario que le aseguraba
su subsistencia, pudo eximirlos de este largo y penoso viaje, en la estación
más rigurosa e incómoda del año.No ignoraba Jesús
en qué lugar debía nacer, y así inspira a sus padres que
se entreguen a la Providencia y de esa manera concurran inconscientemente a
la ejecución de sus designios. Almas interiores observad ese manejo del
Divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual,
aprende que Él se halla entregado a Dios, ya no ha de pertenecer a sí
mismo, ni ha de querer a cada instante sino lo que Dios quiere para Él.
siguiéndole ciegamente, aún en las cosas exteriores tales como
el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis
de observar esta dependencia y esta fidelidad inviolable en toda la vida de
Jesucristo y éste es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle
los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente
a su propia voluntad.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA SÉPTIMO 22/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
7. CONSIDERACIÓN
Representémonos el viaje de María y José hacia Belén,
llevando consigo aún no nacido al Creador del Universo, hacho hombre;
contemplemos la humildad y la obediencia de ese Divino Niño, que aunque
de raza judía y habiendo amado durante siglos a su pueblo con una predilección
inexplicable, obedece así a un príncipe extranjero que forma el
censo de población de su provincia como si hubiese para Él en
esa circunstancia algo que le halagase y quiso aprovechar la ocasión
de hacerse empadronar oficial y auténticamente como súbdito, en
el momento en que venía al mundo. No es extraño que la humillación,
que causa tan invencible repugnancia a la criatura, parezca ser la única
cosa creada que tenga atractivos para el Creador? No nos enseñará
la humildad de Jesús a amar esa hermosa verdad?Ah! Que llegue el momento
en que aparezca el deseado de las naciones porque todo clama por ese feliz acontecimiento.
El mundo sumido en la oscuridad y en el malestar, buscando y no encontrando
alivio a sus males, suspira por su libertador. El anhelo de Jesús y la
expectativa de María son casos que no puede explicar el lenguaje humano.
El Padre Eterno se halla, si nos es lícito emplear esta expresión,
adorablemente impaciente por dar su Hijo único al mundo, y verle ocupar
su puesto entre las criaturas visibles. El Espíritu Santo arde en deseos
de presentar a la luz del día esa santa Humanidad bella que Él
mismo ha formado con tan especial y divino esmero.En cuanto al Divino Niño,
objeto de tantos anhelos, recordemos que hacia nosotros avanza lo mismo que
hacia Belén. Apresuremos con nuestros deseos el momento de su llegada;
purifiquemos nuestros corazones para que sean su mansión terrenal. Que
nuestros actos de mortificación y desprendimiento preparen los caminos
del Señor y hagan rectos sus senderos.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA OCTAVO 23/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
8. CONSIDERACIÓN
Llegan a Belén José y María, buscando hospedaje en los
mesones, pero no lo encuentran, ya por hallarse todo ocupado, ya porque se les
desecha a causa de su pobreza. Empero nadie puede turbar la paz interior de
los que están fijos en Dios. Si José experimentaba tristeza cuando
era rechazado de casa, en casa porque pensaba en María y enel Niño,
sonreíase también con santa tranquilidad cuando fijaba la mirada
en su casta esposa. El Niño, aún no nacido, regocijábase
en aquellas negativas, que eran el preludio de sus humillaciones venideras.Cada
voz áspera, el ruido de cada puerta que se cerraba ante ellos era una
dulce melodía para sus oídos. Eso era lo que había contribuido
a hacerle tomar forma humana.Oh Divino Niño de Belén! Estos días
que tantos han pasado en fiestas o diversiones o descansando muellemente en
cómodas y ricas mansiones, han sido para vuestros padres unos días
de fatiga y vejaciones de toda clase. Ah! el Espíritu de Belén
es el de un mundo que ha olvidado a Dios. Cuántas veces no ha sido también
el nuestro! No cerramos continuamente con ruda ignorancia la puerta a los llamamientos
de Dios, que nos solicita convertirnos o santificarnos o conformarnos con su
voluntad? No hacemos mal uso de nuestras penas, desconociendo su carácter
celestial aunque cada una, a su modo lo lleva grabado en sí? Dios viene
a nosotros muchas veces en la vida, pero no conocemos su faz, no le conocemos
sino cuando nos vuelve la espalda y se aleja, después de nuestra negativa.Pónese
el sol del 24 de diciembre detrás de los tejados de Belén y sus
últimos rayos doran la cima de las rocas escarpadas que lo rodean.Hombres
groseros codean rudamente al Señor en las calles de aquella aldea oriental,
y cierran las puertas al ver a su Madre. La bóveda de los cielos aparece
purpurina por encima de aquellas colinas frecuentadas por los pastores. Las
estrellas van apareciendo una tras otra. Algunas horas más, y aparecerá
el Verbo Eterno.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
DÍA NOVENO 24/12/2002
(ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS)
9. CONSIDERACIÓN
La noche ha cerrado del todo en las campiñas de Belén. Desechados
por los hombres y viéndose sin abrigo, María y José han
salido de la inhospitalaria población, y se han refugiado en una gruta
que se encontraba al pie de la colina. Seguía a la Reina de los Ángeles
el jumento que le había servido de cabalgadura durante el viaje y en
aquella cueva hallaron un manso buey, dejado ahí probablemente por alguno
de los caminantes que había ido a buscar hospedaje en la ciudad. El Divino
Niño, desconocido por sus criaturas va a tener que acudir a los irracionales
para que calienten con su tibio aliento la atmósfera helada de esa noche
de invierno, y le manifiesten con esto su humilde actitud, el respeto y la adoración
que le había negado Belén. La rojiza linterna que José
tenía en la mano iluminaba tenuemente ese pobrísimo recinto, ese
pesebre lleno de paja que es figura profética de las maravillas del altar
y de la íntima y prodigiosa unión eucarística que Jesús
ha de contraer con los hombres.. María está en adoración
en medio de la gruta, y así van pasando silenciosamente las horas de
esa noche llena de misterios.Pero ha llegado la media noche y de repente vemos
dentro de ese pesebre antes vacío, al Divino Niño esperado, vaticinado,
deseado durante cuatro mil años con tan inefables anhelos. A sus pies
se postra su Santísima Madre en los transporte de una adoración
de la cual nada puede dar idea. José también se le acerca y le
rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imperturbable oficio de padre
putativo del redentor de los hombres. La multitud de ángeles que descienden
del cielo a contemplar esa maravilla sin par, deja estallar su alegría
y hace vibrar en los aires las armonías de esa "Gloria in Excelsis",
que es el eco de adoración que se produce en torno al trono del Altísimo
hecha perceptible por un instante a los oídos de la pobre tierra. Convocados
por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al "recién
nacido" y a prestarle sus humildes ofrendas.Ya brilla en Oriente la misteriosa
estrella de Jacob; y ya se pone en marcha hacia Belén la caravana espléndida
de los Reyes Magos, que dentro de pocos días vendrán a depositar
a los pies del Divino Niño el oro, el incienso y la mirra, que son símbolos
de la caridad, de la oración y de la mortificación.Oh, adorable
Niño! Nosotros también los que hemos hecho esta novena para prepararnos
al día de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra pobre adoración;
no la rechacéis: venid a nuestras almas, venid a nuestros corazones llenos
de amor. Encended en ellos la devoción a vuestra Santa Infancia, no intermitente
y sólo circunscrita al tiempo de vuestra Navidad sino siempre y en todos
los tiempos; devoción que fiel y celosamente propagada nos conduzca a
la vida eterna, librándonos del pecado y sembrando en nosotros todas
las virtudes cristianas.
(Todo lo demás como el día
primero)
(ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN - ORACIÓN A SAN JOSÉ
- ASPIRACIONES PARA LA VENIDA DEL NIÑO JESÚS - ORACIÓN
AL NIÑO JESÚS)
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