UN TESORO ESCONDIDO

Al atravesar la plaza los vi, y mi corazón comenzó a latir con mas fuerza. Dudé,
no sabía que hacer; tantas veces me dijeron no te metas, se van a reír de vos,
ni siquiera te van a escuchar...
Pero una fuerza dentro de mí, me detuvo justo frente a ellos.
Eran mas o menos cinco, los niños que veía cada vez que pasaba por allí.
Sus caritas tristes, sus ojos inquietos pidiendo atención, sus manos sucias pidiendo
para comer, no pasaron sin que yo pudiera verlos una vez más.
Esta vez ¡ sí! me detuve, me quedé firme como una estatua delante de ellos.
Me miraban y no entendían y el mas atrevido me dijo: -¿ Qué mirás?
Les respondí: - Miro a unos niños hermosos pero con la carita muy triste. Y sin darme cuenta
estaba charlando con ellos e invitándolos a conocer a un Amigo.
Cuando entramos a la casa de este gran Amigo, sus caras expresaban curiosidad, desconfianza,
miedo; pero yo los animé y de a poco fueron descubriendo y preguntando.
- ¿ Qué es esta vela grandota y ese libro rojo con letras de color oro, y la mesa con el mantel
blanco?. Y vieron las imágenes a las que llamaron " estatuas" y al fin preguntaron que era esa
pequeña puerta en la pared y la luz chiquita que estaba sobre ella encendida.
Dejé que preguntaran todo y todo lo expliqué, pero les dije que en la pequeña puerta había un
Tesoro Escondido que ellos tendrían que descubrir.
Por primera vez los veía sonreír, sus caritas se habían iluminado.
Y así fue que cada Sábado al cruzar la plaza camino a mi Parroquia lo hacía acompañada de
aquellos niños que alguna vez tuvieron carita triste pero que ahora estaban llenos de Esperanza,
habían descubierto EL TESORO ESCONDIDO.

Viviana Gentile

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