Espacio de Adoración Eucarística
(Recursos)


Objetivos: Que los adolescentes y jóvenes sean capaces de...
- Contemplar a Jesús Eucaristía y, en Él, descubrir a Dios, Rico en Amor y Misericordia.
- Redescubrir el Corazón Divino - humano de Cristo, que sale a nuestro encuentro en el camino de la vida y se queda con nosotros en el Sacramento del Altar.
- Desarrollar la espiritualidad eucarística.

Ambientación:
En la capilla, templo parroquial u otro lugar destinado como espacio de oración, preparar algunos cirios, la custodia del
santísimo y un cartel con la leyenda: "Yo estoy aquí, y te llamo", para ubicar en el centro del altar.
Contar con varias copias de la Oración por la Patria y alguna reflexión sobre el Sagrado Corazón de Jesús. Las mismas
se podrán repartir al ingreso. Además se podrá disponer de un cancionero para animar el momento de adoración al Señor.

Desarrollo:

Canto: "No pongas los ojos" o buscar otro similar.

Introducción: Jesús se quedó con nosotros en la Eucaristía. Está presente del mismo modo que está en el Cielo. Bajo las apariencias del Pan se nos muestra cercano, frágil, pequeño, Dios hecho hombre para ofrecernos su Vida en abundancia, para que contemplando su Corazón, aprendamos de sus sentimientos y su Amor. El es Señor de la Vida y del Amor, nuestra Esperanza y la Esperanza que el mundo necesita.

Invitar a mirar a Jesús, poniendo los ojos en El.
Proponer un momento de silencio para abrirnos a lo que quiera regalarnos a cada uno en este rato de oración.

Texto bíblico: El Buen Samaritano Lc. 10, 25-37

Reflexión: Dios nos sale a nuestro encuentro. En Jesucristo, nos muestra su Rostro de Amor y Misericordia. Como el Buen Samaritano, Él que es manso y humilde de corazón nos sana las heridas y nos da su Vida Nueva por la gracia.
Nosotros estamos llamados a ser cristianos, vivir según sus actitudes y sentimientos. Salir al encuentro de aquellos que sufren y tienen necesidades. Cada uno puede hacer algo. No esperemos que otros empiecen. No dejemos a nuestros hermanos al borde del camino. No podemos pasar de largo. "Alguien tiene que empezar".

Meditación en silencio: 5 a 10 minutos.

Oración: Se invita a cada participante para que, con la ayuda del material entregado al inicio del encuentro, realice su oración personal al Sagrado Corazón.

Oración final
: De pié, sabiendo que estamos llamados a reconstruir nuestra nación, comprometiéndonos con las propias tareas, rezamos juntos la Oración por la Patria, pidiéndole a Jesús que nos regale sus sentimientos de compasión, solidaridad y entrega
para que podamos construir todos una Patria de hermanos..

Eugenio Visiconde

Volver