Preguntas sobre la Biblia V
Jean
Martucci
Ed. Paulinas
Las ruinas de la Torre de Babel que se ven con frecuencia en fotografías, ¿son auténticas?
Las frecuentes fotografías
que se pueden ver, son construcciones del mismo género que la Torre de
Babel, pero no son la Torre misma. ¿Qué hay que entender por construcción
del mismo género?
Ciertas religiones de Mesopotamia tenían por costumbre erigir torres
(llamadas "zlggurats"); dichas torres eran muy altas (de ahí
la expresión: "su cúspide llegue al cielo"-, expresión
de imagen, igual que hacernos nosotros hoy día cuando a un edificio lo
llamamos "rascacielo"); estas edificaciones servían principalmente
como lugares de culto, pero al mismo tiempo constituían un centro político,
cultural y económico. Los arqueólogos han descubierto muchas de
estas torres, sobre todo en Irak. Las mismas que observamos fotografiadas
La Torre de Babel no fue construida con la finalidad de escapar a otro diluvio
universal. Tampoco fue una muestra de odio en contra del Señor. Simplemente
evoca el "centro cultural" de la ciudad de Babilonla ("Babel"
en hebreo) cuyo Imperio había pretendido dar la unidad a los hombres.
La Biblia dice que Dios partió y dividió esta civilización,
porque sólo El puede dar la unidad a los hombres, incapaces de salvarse
por sí mismos.
Cuando la Biblia nos habla de la confusión de Babel, ¿qué quiere enseñarnos sobre la diversidad de las lenguas?
Esta narración del Génesis
sobre la Torre de Babel y sus consecuencias, no es un "Tratado sobre la
formación y evolución de las lenguas en el mundo". La prueba
está en que anteriormente dejó asentado que los hijos de Jafet,
que vivieron antes de lo de la Torre de Babel, se habían dispersado "cada
uno según su lengua" (Génesis 10,5). Por lo tanto, la diversidad
de lenguas no puede atribuirse a Babel solamente.
La narración bíblica de la Torre de Babel quiere mostrarnos principalmente
que los hombres no logran entenderse a causa del pecado que los divide. El problema
de las lenguas, no es más que fenómeno secundario de la falta
de una unidad mucho más profunda. La diversidad de lenguas sería
una riqueza, si no hubiéramos caído en el pecado. El autor de
Génesis li, 1-9, traza sobre esta lección principal, el bosquejo
de lo que él cree fue el origen de la diversidad de las lenguas, según
los dichos de su tiempo.
La unión de los hombres, rota por el pecado, será sólo
restaurada por Cristo Salvador. El milagro de las lenguas el día de Pentecostés
(Hechos de los Apóstoles 2, 5-12), será el primer signo externo
de esta reunificación de los hombres.
¿Es verdad que Abraham no era más que un pagano?
Abraham, ciertamente, venía
de una civilización idólatra y politeísta. En Ur, su país
natal, y en Harán, país a donde había ido como emigrante
junto con su padre (Génesis 1 1, 27-32), se adoraba al dios Sin, es decir,
la luna. Se entiende bien que un pueblo de nómadas como el de Abraham,
haya adoptado la luna como su 4 1 providencia": ella ilumina sin quemar
y permite así desplazarse durante la noche.
Cuando decide dejar a su gente para dirigirse hacia Canaán, Abraham abandona
al mismo tiempo toda la multitud de dioses de su país natal. De ahora
en adelante, su culto se dirige a un Dios que lo acompaña en sus desplazamientos
de nómada. Comprende que El es quien dirige su vida; en las circunstancias
de su migración, sabe leer Su voluntad; tiene confianza en que ese Dios
todopoderoso, hará para él y para sus descendientes después
de él, grandes cosas. Abraham conoció, pues, una transformación
religiosa que conduciría a Israel más adelante, a no adorar más
que un Dios sólo, y a reconocerlo como el Dios Unico.
¿Tenía Abraham plena conciencia de ser el padre de un pueblo elegido?
Los textos bíblicos sobre Abraham son el fruto de una larga reflexión. Expresan en narraciones bien manejadas y con expresiones bien encontradas, la toma de conciencia colectiva del pueblo de Israel. Esta toma de conciencia, fue necesariamente
lenta y progresiva. Difícilmente
podemos imaginar a Abraham diciéndose que toda una nación va a
nacer de él, con un excepcional destino divino, y que dará nacimiento
un día al Mesías, quien muerto y resucitado, creará su
Iglesia en vistas a la 'Salvación.
Los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, nos dicen en forma más
clara lo que Abraham no sabía más que de un modo confuso, e implícitamente,
acerca de sí mismo y de su posteridad. Su fe en un Dios que le acompaña;
su esperanza de un futuro feliz para sus descendientes; su amor por su Dios,
que él sabe fiel; todo esto, encierra en germen el conocimiento de su
propio papel en la historia de salvación.
¿Cómo se puede explicar, que Dios haya permitido que Abraham tuviera un hijo con su esclava Agar?
Esta pregunta hace alusión
a lo que nos dicen los primeros versículos del Capítulo 16 del
Génesis: "La mujer de Abram, Saray, no le había dado un hijo.
Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar, y Saray dijo a Abram:
"Mira, Yahvéh me ha hecho estéril. Llégate, pues,
te ruego, a mi esclava. Quizá podré tener hijos de ella".
Y escuchó Abram la voz de Saray. Así, al cabo de diez años
de estar habitando en Canaán, Saray su mujer, tomó a su esclava
Agar, la egipcia, y diósela por mujer a su marido Abram. Llegóse,
pues, él a Agar, la cual concibió". (Génesis 16, 1-4a).
Es de esta unión de Abraham con la esclava de su esposa, que vino a nacer
Ismael. Más tarde, Sara, ya fecunda por la gracia de Dios, dio nacimiento
a Isaac, sucesor de su padre en las Promesas.
¿Cómo entender la actitud de Abraham? Actitud que por otra parte
encontramos de nuevo en el libro del Génesis: en el Capítulo 30,
Jacob se une a la esclava de Raquel, Bilha, para tener un hijo; en el mismo
capítulo, Lía, otra mujer de Jacob, viendo que ella había
cesado de tener hijos, ofrece su esclava Zilpa, a Jacob su esposo, de la cual
tuvo dos hijos. ¿Cómo entender tal forma de actuar en los Patriarcas?
Al obrar así, los Patriarcas no hacían otra cosa que conformarse
a una costumbre, e incluso a las leyes bien establecidas en su tiempo. No era
nada excepcional. En efecto, los sabios han encontrado inscripciones con una
antigüedad de hasta 3.500 años por lo menos, en las que parece estipularse
que una esposa estéril puede (y algunas veces, debe) dar una esclava
a su marido, por mujer. Y los hijos nacidos de esta unión son reconocidos
legalmente como hijos de la esposa estéril, igual que si ella los hubiera
tenido.
¿Hay materia para nosotros escandalizarnos de todo ello? Sabemos que el matrimonio monógamo es indisoluble para nosotros. Pero, ¿por qué comprendemos nosotros tan claramente esta verdad? Porque Jesús la puso a plena luz, y porque la Iglesia, que es la continuación misma de Jesús, nos lo ha explicado. Esta verdad era también verdadera antes de Jesús, pero los hombres la captaban menos claramente. Esta regla no es fácil de comprender para todos los hombres. Sin Jesús, no se la podría comprender siempre. Y los Patriarcas, no tenían todavía a Jesús: ellos apenas preparaban su venida.
¿cómo puede ser, que en el Antiguo Testamento Dios mismo se comunica directamente a los individuos?
Para ser exactos, la Omnipotencia de Dios le permite hacerse escuchar de los hombres, incluso mediante palabras sonoras que el oído puede captar: lo cual sería ya un milagro. Una palabra de Dios a un personaje del Antiguo Testamento, no es más imposible que las voces que escuchaba Juana de Arco u algunos otros de entre los santos modernos.
Nos equivocaríamos, sin embargo, pensando en un milagro y en palabras sonoras de Dios cada vez que la Biblia dice: "Palabra", "Oráculo" o "Dice Dios". Es una manera de hablar, sumamente oriental y hebraica, la de dramatizar en diálogos exteriores los movimientos íntimos del alma o una acción interior de Dios sobre el corazón del hombre.
Cuando un confesor dice a su dirigido que, a propósito de su vocación, él haga "lo que Dios le diga", nadie lo tomará al pie de la letra, en el sentido de esperar que un diálogo se lleve a cabo. Es así que en la Biblia, la expresión "Dios dijo a fulano...", puede bien designar una palabra real y eficaz; pero, sobre todo, una palabra interior de Dios. Con frecuencia esta expresión tiene también por función, la de introducir una interpretación religiosa de los acontecimientos, basada en la concepción y mentalidad del Israel antiguo.