Preguntas sobre la Biblia III
Jean
Martucci
Ed. Paulinas
¿Adán y Eva, son meramente símbolos, o son personajes históricos?
Lo que la Palabra de Dios nos
enseña formal y explícitamente, en los primeros capítulos
de la Biblia, es: que la humanidad toda entera, varón y mujer, ha sido
querida y creada feliz por el Señor; pero que desde el principio, por
un acto de orgullo, la humanidad se apartó de Dios, arrojándose
ella misma, por lo mismo, en el sufrimiento y el mal. La narración supone
la existencia de un primer hombre varón y de una primera mujer, de los
que el género humano sacaría su origen.
El autor humano de Génesis 1-2, da a esta primera pareja nombres simbólicos:
"Adán", a causa de la palabra "tierra", que se dice
"adama" en hebreo; es decir, sacado de la tierra, según Génesis
2,7. Y "Eva", a causa de la palabra "viviente", que se decía
"hawa" en hebreo antiguo; es decir, madre de todos los vivientes,
según Génesis 3,20. Estos nombres son simbólicos; pero
el que la humanidad haya tenido un principio y haya sido alcanzada por un mal
profundo, es un hecho histórico.
¿En qué país vivían Adán y Eva?, ¿qué lenguaje hablaban?, ¿fueron ellos condenados para siempre?
Perfectamente se podría
decir que nadie puede responder tales cuestiones, y terminar allí el
tema. Pero vale la pena sacar algunos elementos positivos de cada una de estas
preguntas.
No sabemos ciertamente dónde vivían los primeros hombres; y las
hipótesis "científicas" que a veces se leen, son conjeturas,
cuando no fantasías. La Palabra de Dios nos afirma sin embargo, que sería
en la felicidad absoluta que la humanidad se hubiera desarrollado si el pecado
no hubiera venido a introducir el desequilibrio en nosotros. Esto es lo esencial.
El lenguaje es el signo de un ser inteligente. Tampoco podemos decir a ciencia
cierta qué lenguaje utilizarían los primeros hombres. Sabemos
sin embargo, que los hombres primeros tenían una inteligencia suficiente
como para ser moralmente responsables de sus actos. Esto, también, nos
es suficiente.
No nos pertenece juzgar sobre la suerte eterna de nada ni de nadie. El pecado personal de aquellos que la Biblia denomina Adán y Eva, arrastró a la humanidad hacia el mal. Pero todo pecado puede encontrar misericordia. Ciertas tradiciones consideran a Adán y a Eva como santos.
¿Qué dice la Biblia referente a las primeras parejas después de Adán y Eva?
Precisamente, la Biblia no dice nada sobre este tema. La Biblia no es un tratado de ciencia o de historia. No pretende decir todo sobre todas las cosas, y deja a las ciencias naturales explicarse sobre lo que le es propio. Querer saber quiénes fueron las primeras mujeres y cómo se establecieron las primeras uniones conyugales, puede manifestar una legítima curiosidad (curiosidad que de seguro nunca podrá ser satisfecha); pero en materia bíblica, es un error de perspectiva. Los primeros capítulos del Génesis, se interesan en el drama del hombre en el universo, y nos revelan un plan de Dios que invita a la esperanza. Las circunstancias concretas de incidentes, e incluso los acontecimientos de la prehistoria, no se sitúan en el campo de sus preocupaciones. Los primeros capítulos del Génesis, no nos entregan una pequeña historia de familia, en la que Adán y Eva ayudan a su hijo Caín a encontrar una mujer, sino que nos entregan la gran historia de una humanidad pecadora en busca de esperanza.
¿La narración de la costilla de Adán, no va en contra de la igualdad del hombre y la mujer?
Felizmente, significa todo lo
contrario.
Sacada de lo más íntimo del hombre (simbolizado por su "costilla"
que equivale a su "vida"), la mujer tiene la misma naturaleza que
él. Sólo, infinitamente por encima de los animales que Adán
puede percibir y dominar, ella es una ayuda "que le es ofrecida" (Génesis
2,18; y 2,20). El autor inspirado quiere de tal manera subrayar este aspecto,
que pone en la boca de Adán un grito de admiración: "Esto
sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne" (2,23), "esta
vez, Señor, verdaderamente has acertado; ¡ahora me reconozco en
lo que me has dado!". Y en esta nueva relación de igualdad, el hombre
y la mujer toman nombres nuevos con una raíz idéntica: ish, "hombre";
e ísha, "mujer".
Desgraciadamente, el pecado vino a destruir este orden natural de las cosas. El autor inspirado, considera como una consecuencia del pecado la dominación del hombre sobre la mujer (Génesis 3,16). Es falso creer que el Creador mismo haya querido poner la mujer en un rango secundario, como lo hacen todavía hoy tantas sociedades.
San Pablo mismo dice que la mujer ha sido sacada del hombre; ¿cómo se puede decir entonces, que la "costilla de Adán" no es más que un símbolo?
En 1 Cor. 1 1, 8-16, San Pablo no tiene la intención de dar una interpretación oficial y definitiva de Génesis 2, 20-21. El quiere simplemente ordenar a las mujeres de Corinto que lleven el velo en la Iglesia. Algunas de entre ellas no querían aceptar esta costumbre.
Para justificar su actitud, San Pablo trae argumentos extraños que desorientan nuestra manera de razonar: la naturaleza, ha velado a las mujeres (versículos 14 y 15); los ángeles, podrían confundirse en razón de sus cabezas descubiertas, signo social de su emancipación (versículo 10); en sí, esto es lo que dice la Escritura. Pero aquí San Pablo maneja la Escritura según el método de los Rabinos, sus antiguos maestros, que gustaban de jugar con las palabras de un texto. Sin mencionar para nada la costilla, se sirve de la puesta en escena bíblica deduciendo que la mujer debe someterse al hombre, y por consiguiente, llevar el velo. Corrigiendo de antemano una mal interpretación posible, se pone a continuación a insistir sobre la igualdad del hombre y de la mujer (versículos 1 1 y 12). Luego, corta por lo sano la discusión diciendo que poco importan los argumentos, porque "tal no es la costumbre" (versículo 16). No podemos, pues, encontrar aquí un apoyo a la interpretación "realista" del episodio de la costilla.
Qué es el árbol
de la vida?
Sin el pecado, la humanidad se encontraría en un estado de felicidad
perfecta que la Biblia expresa concretamente mediante la imagen de un "jardín",
en el cual "Adán y Eva" podían disfrutar del "fruto"
de todos los "árboles", salvo aquel al cual sólo Dios
tenía acceso. Entre esos "árboles", había uno
que confería la vida inmortal: era "el árbol de la vida".
No hay por qué imaginarse dicho árbol, ni clasificarlo de acuerdo
con los manuales de botánica, ni conocer el color de su follaje ni el
espesor de su corteza. La "planta de la vida", era un símbolo
muy conocido y muy extendido en todo el Oriente Medio, para significar el "privilegio
de la inmortalidad". Cuando se dice que el "árbol de la vida"
estaba en medio del "jardín" y que el hombre podía "comer"
de su "fruto", el autor bíblico quiere decir que el hombre,
habría podido gozar de una vida terrestre inmortal. Y cuando, después
de su caída, se dice que Dios puso un ángel para impedir que el
hombre pudiera acercarse al árbol de la vida, el autor bíblico
quiere decir mediante este símbolo, que el privilegio de la inmortalidad
ha sido retirado para el hombre. Pero Cristo se lo devuelve centuplicado (Apocalipsis
22, 1-2).
En Génesis 2, 3, ¡Satanás hace su aparición sin haber sido creado! ¡Adán y Eva cometen el mal sin saber que lo es! ¡Los dos no se dan cuenta de que están desnudos, sino después de que han pecado! Todo esto, ¿no es algo extraño?
La creación de los ángeles,
no se menciona en Génesis 1-2, pero la tradición bíblica
la afirma en otra parte junto con la existencia de los ángeles caídos
(Job 1-2). Los autores de Génesis 1-2 han concentrado manifiestamente
toda su atención sobre el mundo visible. De todas maneras, Génesis
3,1 no identifica la serpiente con Satanás. Eso lo hará solamente
Sabiduría 2,24. Para el Génesis, la serpiente recuerda los cultos
idolátricos y todos los rechazos del Dios verdadero.
"Adán y Eva" sabían, incluso antes de "comer del
fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal", discernir
entre el bien y el mal: de otra manera, su acción no comportaría
ninguna responsabilidad moral. Aquello que desean, es poder determinar por ellos
mismos lo que es bien y lo que es mal. El árbol indica aquí el
privilegio que sólo Dios puede tener de "conocer" el orden
moral (en el sentido de "ser plenamente el maestro" del mismo). Después
de su pecado, Adán y Eva no constatan que están desnudos, pero
se encuentran avergonzados: lo cual señala el autor para indicar la división
que entre ellos acaba de introducirse, como consecuencia de su rechazo de Dios.
¿Ha creado Dios el mal y el sufrimiento?
"Dios no ha hecho la muerte... El ha creado todo para que todo subsista, y las criaturas del mundo son buenas... Sí, Dios ha creado incorruptible al hombre; El se hizo una imagen de su propia naturaleza; por envidia del Diablo entró la muerte en el mundo" (Sabiduría 1, 13-14 y 2, 23-24). Aquí, el autor al hablar de "muerte", entiende a la vez la muerte física (con los sufrimientos que la preparan) y la muerte espiritual (con el pecado que es la causa): las dos están íntimamente ligadas entre sí.
Nada de lo que Dios ha hecho puede
ser malo o dañino. El pecado y sus consecuencias son una desviación
del universo creado, causado por un rechazo libre del hombre a reconocer su
dependencia de Dios. El mal no es una creación que viene de lo alto,
sino una desviación venida de abajo.
De resto, el pecado "original", de donde nos vienen mal y sufrimiento,
es un Misterio en donde sólo la fe nos puede ayudar para seguir aceptando
la bondad de Dios creador y la libertad del hombre pecador: "el hombre
es mucho más inconcebible sin este Misterio, de lo que este Misterio
resulta inconcebible al hombre" (Pascal, Pensamientos 434).
¿Dónde se encuentra
la localización exacta del paraíso terrenal?
...en la próxima entrega.