Preguntas sobre la Biblia I

Jean Martucci
Ed. Paulinas

¿Quién hizo la división de la Biblia en capítulos y versículos?

Los textos originales (hebreos, arameos y griegos) tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, no estaban divididos en capítulos y versículos; los textos se leían de modo continuo. Con el tiempo, se introdujo tanto en los textos originales como en las versiones latinas, ciertas divisiones: éstas eran extrañas, variadas, complicadas, y ninguna de ellas era universalmente reconocida. Esta situación duró hasta el siglo doce.

En 1206, en la Universidad de París, el profesor y más tarde cardenal Esteban Langton, dividió toda la Biblia en capítulos más o menos iguales. Su sistema de división se impuso por su claridad. En 1226, dicha división era adoptada por la edición parisiense de la Vulgata.

Sin embargo, todavía no se daba la división en versículos. En 1240, Hugo de Saint Cher dividió cada capítulo de Langton en siete subdivisiones, marcadas al margen (a-b-c-d-e-f-g). Tal cosa duró trescientos años.

En 1555, el impresor Roberto Estienne (precedido por Jacques Lefebvre en 1509), indicó los "versículos" al margen. En 1565, Teodoro de Beze introdujo la indicación de los versículos dentro del texto mismo.
A pesar de "ciertos inconvenientes" que hubiera querido hacer desaparecer el papa Sixto V en 1590, la división en "capítulos-versículos" de "Langton-Estienne", fue reconocida oficialmente por Clemente VIII, su segundo sucesor (1592-1605).
¿De dónde vienen las palabras "Génesis" y "Biblia"?

La palabra GENESIS, viene del latín eclesiástico "genesis", que a su vez es trascripción del griego. En griego, esta palabra significa "nacimiento, origen, creación". El primer libro de la Biblia es designado por los judíos a partir de su primera palabra: BERESHIT, es decir, "al comienzo" o "en el principio". La traducción de Los Setenta, prefirió dar a este libro un título que indicara sumariamente el contenido. Este libro, por lo tanto, habla de la creación del mundo y de los orígenes del pueblo elegido. El término griego "génesis", era el adecuado. El mismo pasó a la versión latina de la Vulgata y a todas las versiones modernas.
La palabra BIBLIA, viene del latín "biblia", que es un femenino singular. Este término latino se deriva a su vez del griego: "ta biblia", un neutro plural que quiere decir "los libros". Los griegos parecen haber escogido este vocablo por la ciudad de Byblos, de donde les venía aquello sobre lo cual escribían. La Biblia es el conjunto de libros inspirados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

¿Por qué la Biblia ha sido escrita en una manera tan difícil de comprender?

La Palabra de Dios, inaccesible en ella misma, se ha encarnado en un lenguaje humano: la Biblia. La Biblia está escrita en lenguaje humano: es por lo tanto más fácil que intentar captar "el lenguaje divino" que el Padre habla a su Hijo, y que nadie puede penetrar fuera del Espíritu Santo. Pero el lenguaje humano de la Biblia, por ser humano así contenga un mensaje eterno y universal, está marcado por una civilización y una época. La época nos retrotrae a tres mil años antes de nosotros, y la civilización nos lleva a miles de kilómetros de nuestro propio sitio, al Oriente Medio. Es una dificultad, pero una dificultad a medida humana. Una dificultad que irá disminuyendo a medida que vayamos familiarizándonos con la mentalidad bíblica. En la actualidad se aprende la Biblia como una "segunda lengua" en materia de religión; pero se puede esperar que un día todos la poseyéramos como una "lengua materna", que necesitáramos profundizar, ciertamente, pero que nos fuera siempre fácil y como innata en nosotros.

¿Qué es un escritor sagrado?

Leyendo las introducciones de nuestra Biblia, o consultando ciertos volúmenes de iniciación bíblica, habremos seguramente encontrado expresiones tales como: "el escritor sagrado", "el hagiógrafo", o "el autor bíblico". Estas expresiones designan siempre el hombre (no siempre identificado), que bajo la acción de Dios (pero a veces sin él saberlo), escribió el texto de uno (o de parte de uno) de los libros de la Biblia. Este "escritor sagrado" o ,,autor bíblico", ha sido un instrumento del cual Dios se ha valido para hablarnos en nuestro propio lenguaje humano.
Esta comparación, o concepto de instrumento, para hacernos entender qué es un autor bíblico, tiene mucho de verdad y ha sido empleado en la Biblia misma, en los Padres de la Iglesia y en las Encíclicas modernas. De la misma manera que cuando escribo no es la pluma sola la que escribe sino que soy yo mismo, así no es solamente Isaías, Esdras o Mateo quienes escriben, sino Dios a través de ellos. Al leer las páginas de la Biblia, es a Dios a quien yo escucho hablar "por la boca de sus santos profetas" (Le. 1, 70).

Pero sería equivocado concebir el autor bíblico como una vulgar herramienta entre las manos de Dios. El escritor sagrado no es "una máquina de escribir". Es un ser vivo y personal, con modo propio de pensar, expresar y escribir. Dios, al servirse de él, no lo destruye sino que lo respeta integralmente en su personalidad e incluso en sus límites y en sus deficiencias. No permitirá sin embargo, que esos elementos desnaturalicen su pensamiento divino hasta el punto de enseñar el error. Pero Dios dejará aflorar en todas sus obras escritas, todos los otros rasgos posibles del instrumento humano, libre y consciente, del cual se sirve respetando su manera de ser y de pensar, y su modo de expresar aquello que le viene de Dios.

¿Como podemos saber que la Biblia no contiene errores?

Es la fe, y ella sola, la que puede darnos tal certeza. En efecto, desde el punto de vista de las realidades verificables por los sentidos y la razón, la Biblia no es más que un conjunto de obras humanas, magníficas sin duda, pero sujetas a error. Este punto de vista es sin embargo parcial y muy incompleto cuando se trata de la Biblia: la fe de la Iglesia, desde sus comienzos, nos enseña que la Biblia expresa, en lenguaje humano, un mensaje de Dios. Y el mensaje de Dios no puede ser otro que "la verdad querida por Dios en orden a nuestra salvación" (Vaticano 11).
La pregunta que se hace un creyente al leer el texto inspirado, no es: "¿será esto verdadero o falso?", su pregunta será más bien: "¿en qué sentido será esto verdadero'?". De tal manera, podrá percibir cómo aquello que puede ser tenido por "falso" cuando se lo lee a la luz de un criterio de orden científico, permanece 4 1 verdadero" cuando se lo lee como expresión de una enseñanza "en orden a la salvación". Una frase como: "el sol se levanta", es una enseñanza falsa en un manual de astronomía, pero expresa una cierta verdad en el lenguaje cotidiano o en un texto poético. Cuando se comprende la Biblia en el sentido previsto por el autor humano y querido por Dios, se ve que ella no enseña otra cosa que la verdad "en orden a la salvación".