El Espíritu Santo en los sacramentos:

El Bautismo

Por el Bautismo vivo en unión con Cristo, y por Él y en Él, en unión con el Padre, en el amor del Espíritu Santo.
El Bautismo me incorpora a Cristo y a su Iglesia y comienzo a vivir la vida de hijo de Dios. El Bautismo nos da el Espíritu de hijo y nos otorga la gracia.
Por medio de la incorporación a Cristo recibimos todos los bienes sobrenaturales
Nos incorpora a Cristo, configurándonos a Su sacerdocio, a su profetismo y a su reyecía.
Los bautizados reciben el carácter sacramental que es un signo espiritual, indeleblemente impreso en el alma, por el cual los hombres quedan habilitados para ciertos oficios del culto divino y que los distingue de los demás.
Signo o sello, misterioso e invisible en sí mismo, pero manifestado por el rito exterior que lo confiere, que nos marca con la figura de Cristo: Profeta, Rey y Pontífice.
Es espiritual: porque nos confiere un poder divino y porque reside en la parte más noble del alma.  Por medio de este sacramento recibimos la gracia, es decir que somos gratos a los ojos de Dios.
Es indeleble: porque es una consagración interior, perpetua como el alma inmortal. Permanece durante toda la eternidad.
Impreso: no es una simple denominación; sino que se trata de una misteriosa realidad fisica, positiva, como una marca gloriosa que graba, que estampa en el rostro del alma la fisonomía nueva: la del Pontífice Eterno.

La confirmación es el don del Espíritu Santo:

A Jesús lo llamamos Mesías o Cristo lo que quiere decir: ungido por el Espíritu de Dios, el Salvador. Jesús lleno del Espíritu de Dios, no dejó solos y desamparados a los suyos; sino promete derramar ese mismo Espíritu en el corazón de todos los que crean en él: “ En verdad , les conviene que yo me vaya, porque sin no me voy, el Defensor no vendrá a ustedes. Pero si me voy se lo mandaré ( Jn. 16,17)”Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo” ( Hch. 1,7). Y también dice: “ Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo.”

Jesús cumple su promesa

El libro de los Hechos de los Apóstoles narra, en un lenguaje simbólico, que el día de PENTECOSTES el Esíritu Santo cambió radicalmente a los apóstoles, descorazonados por la muerte del maestro y alentados cada vez más después por su Resurrección
Reciben bajo la imagen de un Viento fuerte, al Espíritu de Vida el que ya estaba presente en los albores de la creación . ( Gén. 1,2) “El Espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.” Y al formar al primer hombre Dio “soplo en sus narices aliento de vida y lo hizo un ser viviente .” (Gén 2,7)

El Espíritu Santo en la Confirmación:

La Confirmación es la maduración del Bautismo. Lo confirma, refuerza y completa, Lo que se nos ha dado en el Bautismo, es fortalecido en la Confirmación.
Con este sacramento, recibimos una fortaleza especial para asumir nuestras responsabilidades como miembros adultos y maduros de la Iglesia. Comenzamos a luchar por nuestra familia.

Nos hace testigos de la fe

El Espíritu de Dios, infunde nueva Vida.
Jesús nos prometió que el Espíritu nos introducirá en la verdad.
Para un cristiano, el Espíritu Santo es una luz que le ayuda a descubrir la Verdad y lo que Dios pide a su Iglesia hoy.
El confirmado se debe convertir en luz para los demás.
El Espíritu Santo, nos da fuerza para vivir como verdaderos testigos de Cristo. Difundir y defender el mensaje de Cristo en todas las circunstancias.
El cristiano es un profeta que anuncia el plan de Dios y denuncia todo lo que se opone aun mundo más humano.
Nos prepara para la lucha. Primero contra la comodidad y el desorden de nuestro propio interior y también contra el mal en la sociedad.
Deberemos ser testigos.
El Espíritu nos reúne en comunidad fraternal y solidaria, borrando así las consecuencias del pecado que aleja y separa, que aplasta y masifica.

La celebración de la Confirmación

Gestos:
La imposición de las manos: Ya en los tiempos de Abraham la “ imposición de las manos” era un gesto de bendición y un signo de elección divina.
Los patriarcas y profetas lo usaban para consagrar los reyes, dar el don de profetizar  limpiar de la lepra,
Como su maestro Jesús, también los apóstoles imponían las manos para “hacer milagros”. Este gesto humano y simple, acompañado de oraciones, trajo consigo la gracia de curar enfermos, instituir diáconos o misioneros y consagrar obispos y sacerdotes.
La imposición de las manos es un signo de comunicación del Espíritu Santo.
En la Confirmación esa imposición de las manos consagra al cristiano para ser profeta y testigo de Cristo.

La unción: Crismación
El obispo hace el signo de la cruz en la frente del confirmando con el aceite del Crisma.
El aceite es un símbolo ya muy antiguo de la Presencia del Espíritu ( el Espíritu que cura, conserva e ilumina.)
La unción visible es el signo de la unción invisible por la que el Espíritu Santo viene a vivir en el confirmado. Como el aceite penetra con suavidad en el cuerpo, así somos “ Impregnados “ por el Espíritu.
El óleo contiene un poco de Bálsamo que es un perfume, Así como Cristo hizo sentir la presencia de Dios en medio de los hombres, el cristianos debe hacer sentir el “buen olor” de la presencia de Cristo en medio del mundo.
Ese óleo significa además que nuestro cuerpo es ungido como templo del Espíritu Santo y es preservado para la Resurrección, después de la cual nada más se va a corromper.

La señal de la cruz:
Es el signo típico del cristiano. Hacer la señal de la cruz sobre alguna cosa o persona significa que Cristo tiene derecho sobre aquella cosa o aquella persona.
Por eso aquel signo de la cruz en la Confirmación, dice que somos del grupo de Cristo. Esa señal es una especie de “ consagración” de toda su vida.