LOS CRISTIANOS ORAN:
EL PADRE NUESTRO

Nuestro Pan
En la segunda parte del Padre nuestro oramos al Padre para que Él nos dé lo necesario para el sustento: Danos hoy nuestro pan de cada día.
En otros tiempos, allá en el desierto, los antepasados de Israel se dieron cuenta de que Dios da pan, y de cómo lo da. Como el rocío matutino caía del cielo el maná y cubría la tierra. Lo suficiente para saciar el hambre. Cada uno podía recoger lo que necesitaba; unos más, otros menos. Pero a los que querían acumular provisiones, porque no estaban dispuestos a confiar en Dios de un día para otro, el pan se echaba a perder.

Dios nos da su palabra. Nos da su pan. Nos da a Jesús, su Hijo. En la Eucaristía él mismo llega a ser nuestro pan cotidiano.

Cuando pedimos a Dios nuestro pan de cada día, nos referimos a todo lo que necesitamos para la vida: pan y agua, calor y techo, trabajo y compañía, su bendición.

Dios nos da la tierra; de ella nace el trigo y el arroz, el yute y el maíz; el "fruto de la tierra y del trabajo del hombre", para que podamos compartir con los que tienen hambre.

Hoy
danos el pan
que necesitamos:
una persona
una palabra
una señal
una canción
para que lleguemos a ser
lo que otros necesitan hoy


Oramos así:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor
.