Tu voluntad
Puesto que Dios es Señor y Rey, puesto que su reino es realidad para todos los hombres, nos preguntamos: ¿Qué quiere Dios? ¿Qué quiere Dios de mí? Porque en las sociedades en que vivimos, lo que cuenta es la voluntad de los hombres: la voluntad de¡ padre y de la madre, la voluntad de los maestros y de los superiores, la voluntad de los poderosos, que dictan leyes y, para imponerlas, amenazan con castigos. No todos se preguntan si lo que ellos hacen según su propia voluntad es también la voluntad de Dios.
Puesto
que nuestra voluntad contradice a la voluntad de Dios:
Puesto que queremos engrandecer nuestro propio nombre
Puesto que queremos construir nuestro propio reino
Puesto que no queremos compartir nuestro pan puesto que no queremos aceptarnos
a nosotros mismos puesto que vivimos los unos en contra de los otros puesto
que no queremos confiar en Dios, por eso caemos en culpas.
Vemos a María, que dijo su "sí" de aceptación cuando el ángel vino a visitarla. Y vemos a Jesús, que dice de sí mismo: "Mi alimento consiste en hacer la voluntad del que me envió hasta que lleve a término su obra de salvación" (Jn 4,34). De Jesús sabemos también que él, en la noche que precedió a su muerte, oraba en el huerto diciendo: "Padre, si quieres, puedes alejar de mí el sufrimiento y la muerte; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lc 22,42). Al día siguiente Jesús está clavado en la cruz. Unos hombres le han tratado según su propia voluntad. Pero Dios no le ha abandonado. Dios resucitó a su Hijo de entre los muertos. Jesús es la prenda de nuestra esperanza. A él podemos recurrir cuando la desgracia nos aflija.
Dios no quiere
que un niño nazca sin manos
que haya jóvenes que caen en el alcoholismo y la drogadicción
que una persona viva a costa de otra
que los enfermos estén solos
que los ancianos no cuenten para nada en la sociedad
que haya enfermedades que sigan siendo incurables...
Dondequiera que una persona extiende su mano a la otra y la mantiene asida divide su capa con el otro asiste a los enfermos protesta contra las injusticias, allí se está cumpliendo la voluntad de Dios.
Hay voluntad de Dios en nuestra confianza en que Él está con nosotros en todos nuestros sufrimientos; en que Él nos guía, aunque nosotros no lo comprendamos. Voluntad de Dios es que tengamos paz en la tierra y que haya vida para todos los hombres. Sentimos la voluntad de Dios en el anhelo que nos impulsa, en el amor a nuestros semejantes y en la esperanza que no nos permite dudar; sentimos también la voluntad divina en las preguntas para las que no tenemos respuesta.
Hacer:
la propia voluntad
la voluntad del padre
la voluntad de la madre
la voluntad del legislador
la voluntad de los poderosos...
Haz que
tu voluntad
se cumpla con alegría en nosotros
para que lleguemos a ser nosotros mismos.
Impón
tu voluntad
para que todos nosotros
lleguemos a ti