Tu nombre
Santificar el nombre de Dios no significa que le glorifiquemos sólo dentro de los muros del templo, en las oraciones comunitarias; y que lo silenciemos y 10 descartemos de todo lo que tiene que ver con el mundo.
· Santificar el nombre de Dios significa que lo pronunciamos, que le cantamos himnos, que lo damos a conocer.
· Que contamos con él, cuando se trata de los asuntos del mundo.
· Que hacemos notar que el nombre de Dios es más importante para nosotros que todos los nombres de los poderosos a quienes respetamos mucho.
Que lo damos a conocer entre las naciones; porque, cuando el nombre de Dios es santificado, el nuestro es santificado en Él.
Santificar el nombre de Dios significa: llamar por su nombre a los demás, a los que están cerca y a los que están lejos; no envidiar el nombre de nadie. No necesitamos empequeñecer el nombre de los demás por miedo de que nuestro propio nombre pudiera quedar en el olvido: "No temas... Yo te he llamado por tu nombre y eres mío" (is 43,1).
Te
damos gracias, Padre santo,
por tu santo Nombre,
que hiciste morar en nuestros corazones,
y por el conocimiento y la fe y la inmortalidad que nos diste a conocer
por medio de Jesús, tu siervo.
DIDAJÉ
(DOCTRINA DE Los Doce APÓSTOLES, SIGLOS 1/11)