Un espacio para el crecimiento, la reflexión y la creatividad de los educadores en la Fe y agentes de pastoral

Home

Oraciones, Decálogos y ...
envíanos tu frase a consulta@paracatequistas.com (Gracias)

Oración del Abandono (Charles De Foucauld)
Oración del Catequista
La oración del Señor
Oración por las Vocaciones
CANTICO (San Francisco de Asís)
El Credo apostólico, AveMaría y Ángelus
Bendición de San Francisco
Nada te turbe (Santa Teresa de Ávila)
Acto penitencial

Magnificat (cántico de la Virgen María - Lc. 1, 46-55)

Oración simple (San Francisco de Asís)
Gloria
Salmo 116
Oración del abandono
Sanctus
Mi pequeñez (Santa Teresita)
Tarde te amé (San Agustín)
Agnus Del
Decálogo de la esperanza
Llama de amor viva (San Juan de la Cruz )
Benedictus
Decálogo de la serenidad (Juan XXIII )

Eclo. 37,13-15

Oraciones para Adviento
Los Diez Mandamientos
Los cinco mandamientos de la Iglesia
Los siete sacramentos
Confesión
Pecados capitales
Las virtudes fundamentales
Consejos evangélicos

Obras corporales y espirituales de misericordia

Los siete dones del Espíritu Santo

ORACIÓN DEL ABANDONO EN DIOS
Padre,
me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que fuere,
por ello te doy las gracia.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo
con tal de que se cumpla
tu voluntad en mí
y en todas las criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo mi alma,
te la entrego
con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.

(Charles De Foucauld)

ORACION DEL CATEQUISTA
Señor Jesús:
Aquí me tienes para servirte y colocar a tus pies la labor en que estoy empeñado.
Tú me escogiste para ser catequista, anunciador de tu Mensaje a los hermanos.
Me siento muy pequeño e ignorante, soy a menudo inconstante,
Pero sé que Tú me necesitas.
Gracias por confiar en mí, pequeño servidor tuyo.
Estoy pronto a cumplir esta hermosa tarea,
Con sencillez y modestia, amor y fe.
Quiero ser instrumento tuyo.
Para despertar en muchos hermanos: cariño por tu persona,
confianza en tus promesas;
pon tus palabras en mis labios,
y haz que, en comunión con mis hermanos,
pueda colaborar en extender tu Reino.

María, tú que seguiste siempre con fidelidad,
las huellas de tu Hijo,
guíanos por este mismo camino.
Amén

La señal de la cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

La oración del Señor
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Oración por las Vocaciones

Te pedimos por la vocación de los laicos,
varones y mujeres bautizados que
llamaste a vivir Tu Evangelio en el corazón
del mundo; para que puedan comprometerse
con entusiasmo y esperanza a ser luz y
sal de la tierra, transformando las
estructuras sociales desde el trabajo responsable,
la vida familiar, el estudio y el servicio desinteresado,
construyendo un mundo más justo y más fraterno.

Te pedimos por las vocaciones sacerdotales,
para que muchos jóvenes descubran Tu llamada
y respondan con alegría,
para actuar en Tu Nombre,
haciendo presente tu Amor de Pastor y Maestro,
a través del Anuncio de Tu Palabra y
la celebración de los Sacramentos.
Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote,
danos sacerdotes santos, orantes, alegres y audaces.

Te pedimos por las vocaciones a la vida consagrada,
contemplativa, apostólica y misionera,
para que muchos encuentren la felicidad,
dejando todo para seguirte
en pobreza, castidad y obediencia,
sirviendo a los hermanos y haciendo presente el Reino,
en comunidades orantes, fraternas y solidarias.

Que nuestras familias, con la ayuda del Espíritu Santo,
nos comprendan y acompañen en la búsqueda de Tu Voluntad.
Tu nos convocas,
danos la gracia de tener un corazón dispuesto
para descubrir Tu llamado y responderte con generosidad.
Amén.

CANTICO
Omnipotente, Altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor,
tan sólo Tú eres digno de toda bendición
y nunca es digno el hombre de hacer de Tí mención.
Loado seas por toda creatura, mi Señor,
y en especial por el señor hermano sol
que alumbra y abre el día, y es bello en su resplandor
y lleva por los cielos noticias de su Autor.
Y por la hermana luna de blanca luz menor
y las estrellas claras que tu poder creó
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!
Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor!
Por el hermano fuego que alumbra al irse el sol
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!
Y por mi hermana tierra que es toda bendición
la hermana madre tierra que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color
y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor!
¡Servidle con ternura y humilde corazón!
¡Agradeced sus dones, cantad su creación!
¡Las creaturas todas, load a mi Señor!
Loado seas, mi Señor, por los que perdonan por tu amor
y soportan enfermedad y tribulación
Bienaventurados los que sufren en paz
pues por Tí Altísimo, serán coronados.
San Francisco de Asís

El Credo apostólico
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos [= a la región de los muertos], al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia católica, la comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de los muertos, y la vida eterna.
Amén.

AveMaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ángelus
El ángel del Señor anunció a María y concibió del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...

María dijo: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...

El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su muerte a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.


"Déjate llevar por lo que te dicta el corazón,
porque nadie te será más fiel que él,
el alma de un hombre suele advertir a menudo mejor que siete vigías apostados sobre una altura.
Y por encima de todo ruega al Altísimo
para que dirija tus pasos en la verdad.
Eclo. 37,13-15

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea
porque todo un Dios se recreaen tan graciosa belleza
a ti celestial princesaVirgen sagrada María
yo te ofrezco en este día alma vida y corazón mírame con compasión
no me dejes madre mía.
Amén
Acto penitencial
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
(todos se dan golpes de pecho) culpa.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran Ángeles, a los Santos y a Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los
vosotros hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Bajo tu amparo nos refugiamos Santa Madre de Dios
No desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro¡oh Virgen Gloriosa y bendita!
Amén.
Anónimo (S. III)

Bendición de San Francisco
El Señor te bendiga y te guarde
y su rostro resplandezca sobre ti
y de ti tenga El misericordia
el Señor te bendiga. Amén.

Sanctus
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
Espíritu Santo, inspíranos, para que pensemos santamente.
Espíritu Santo, incítanos, para que obremos santamente.
Espíritu Santo, atráenos, para que amemos las cosas santas.
Espíritu Santo, fortalécenos, para que defendamos las cosas santas.
Espíritu Santo, ayúdanos, para que no perdamos nunca las cosas santas.
San Agustín (S. IV)

Nada te turbe
Nada te turbe
nada te espante
todo se pasa
Dios no se muda
La paciencia todo lo alcanza
Quien a Dios tiene
Nada le falta
Solo Dios Basta
Santa Teresa de Ávila (S.XVI)

Agnus Del
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz

Magnificat (cántico de la Virgen María)
Proclama mi alma la grandeza del Señor
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitaran todas las generaciones,
porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí

Su nombre es santo,
y su misericordia lega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo
dispersa a los soberbios de corazón
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Lc. 1, 46-55

Oración simple
Señor has de mí un instrumento de tu paz,
donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo la fe;
donde haya angustia, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo la luz;
donde haya tristeza, ponga yo la alegría.

Que no me empeñe tanto
en ser consolado, como en consolar
en ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar.

Porque dando se recibe,
olvidándose de sí
es como uno se encuentra
perdonando se es perdonado
muriendo se resucita a la Vida.
San Francisco de Asís. (S. XI)

Gloria
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria
te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre:
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.

Salmo 116
Amo al Señor porque el escucha el clamor de mí suplica porque
inclina su oído hacia mí cuando yo lo invoco.
Los lazos de la muerte me envolvieron me alcanzaron las redes del abismo
caí en la angustia y la tristeza entonces invoque al Señor ¡sálvame!
El Señor es justo y bondadoso nuestro Dios es compasivo
el Señor protege a los sencillos yo estaba en la miseria y me salvó.
Alma mía recobra la calma porque el Señor ha sido bueno contigo.
Él libró mi vida de la muerte mis ojos de las lagrimas y mis pies de la caída.
Yo caminaré en la presencia del Señor en la tierra de los vivientes.

Benedictus
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido él a liberar a su pueblo, suscitándonos una fuerza salvadera en la casa de David, su siervo. Él lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; manteniéndose leal a nuestros padres y teniendo presente su santa alianza; la promesa que hizo a nuestro padre Abrahán de concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y rectitud en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo porque irás delante del Señor, a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

 

Decálogo de la esperanza
1- Responde siempre con optimismo.
2- Sonríe ante las preocupaciones.
3- Manten la calma y la serenidad.
4- Valorá lo positivo de vos mismo y de los demás.
5- Levántate con ánimo cada día.
6- Confía en la providencia del Padre: Dios dipone todas las cosas para el bien de los que ama.
7- Reza una oración todos los días y confía.
8- Festeja la vida, celebrándola con tu familia y amigos.
9- Comunicá a otros signos de esperanza.
10- Háblale a los demás de María: Madre de nuestra Esperanza.

Mi pequeñez
Tu que mi pequeñez miras piadoso
y no desdeñas descender a mí
entra en mi corazón ¡Rey del sagrario!
ya lo ves palpitar... solo por ti.
Y luego nada mas seré dichosa
si me dejas, mi Bien, morir de amor...
Mira ¡oh Jesús! El grito de mi alma
¡Reina en mi corazón!

Pues mi gran pequeñez Tú no desdeñas
ya que no temes descender a mí
aprenda el amor que Tú me enseñas
reciba yo esa gran virtud de Ti.
Mi pecho lleno de candor divino
¡Oh sacramento! clamará favor
puesto que eres mi vida y mi destino
¡Guarda mi amor!
Santa Teresita (S.XIX)

Tarde te amé
¡Tarde te amé
hermosura tan antigua y tan nueva
tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí,
pero yo andaba fuera de mí mismo,
y allá afuera te andaba buscando.
Me lanzaba todo deforme
entre las hermosuras que tu creaste.
Tu estabas conmigo, pero yo no estaba contigo
me retenían lejos de ti cosas
que no existirían si no existieran en ti.
Me llamaste, y rompiste mi sordera.
Brillaste con fulgor espléndido,
y expulsaste mi ceguera.
Me inundó tu fragancia
y ahora suspiro por ti.
Te gusté, y tengo hambre y sed.
Me tocaste, y ardí en tu paz.
San Agustín (S IV)

Decálogo de la serenidad
1. Sólo por hoy tratare de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez
2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto; cortes en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no Sólo en el otro mundo, sino en este también.
4. Sólo por hoy me adaptare a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
5.Sólo por hoy dedicare diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procurare que nadie se entere.
8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactare. Y me guardare de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
Puedo hacer bien durante doce horas lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.
Juan XXIII

Llama de amor viva
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro,
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro!

¡Oh cautiverio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga;
matando, muerte en vida la has trocado!

¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!
San Juan de la Cruz (S XVI )


Los Diez Mandamientos
Yo soy el Señor, tu Dios, que te redimió y liberó.
1.No tendrás otro Dios fuera de mí!
2.No profanarás el nombre de Dios!
3.Acuérdate del domingo para santificarlo!
4.Honrarás a tu padre y a tu madre!
5.No matarás!
6.No cometerás adulterio!
7.No robarás!
8.No darás falso testimonio contra tu prójimo!
9.No codiciarás la mujer de tu prójimo
10.No codiciarás los bienes y propiedades de tu prójimo!
Los cinco mandamientos de la Iglesia
1.Celebra el domingo como "día del Señor"!
2.Participarás en los domingos y días festivos en la celebración de la Eucaristía!
3.Ofrecerás en viernes un sacrificio!
4.Recibirás periódicamente los sacramentos de la Penitencia y del altar, al
menos en tiempo pascual
5.Ayuda a la Iglesia y a tu comunidad local
Los siete sacramentos
1. Bautismo
2.Confirmación
3.Eucaristía
4.Penitencia
5.Unción de los enfermos
6.Orden sacerdotal
7.Matrimonio
Confesión

El que se confiesa hace la señal de la cruz y dice:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El sacerdote: Dios, que ilumina nuestro corazón, te conceda verdadero conocimiento de tus pecados y de su misericordia.
Respuesta: Amén.

Sigue la confesión de los pecados y el diálogo penitencial, en el que el penitente acepta una adecuada penitencia para satisfacción por sus pecados.

Después de la confesión de los pecados, el penitente debe manifestar su contrición mediante una breve oración, por ejemplo: Me arrepiento del mal que he hecho y del bien que he dejado de hacer. lTen misericordia de mí, oh Señor!

El sacerdote imparte entonces la absolución:

Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo, por la muerte y resurrección de su Hijo, y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS + EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO.

Respuesta: Amén.
El sacerdote: Da gracias al Señor, porque es bueno.

Respuesta: Porque es eterna su misericordia.
El sacerdote despide entonces al penitente reconciliado: El Señor ha perdonado tus pecados. Vete en paz.

Oración de acción de gracias:

Te doy gracias, Señor, por el perdón recibido, y por el estímulo que me has dado para un nuevo comienzo.

Doy gracias también por la reconciliación con la Iglesia, a la que perjudiqué con mis culpas.

Pecados capitales
Soberbia
Avaricia
Envidia
Ira
Lujuria
Gula
Pereza o hastío espiritual
Las virtudes fundamentales (cardinales)
1. Prudencia
2. Justicia
3. Fortaleza
4. Templanza
Los siete dones del Espíritu Santo
1. El Espíritu de la verdad
2. de la inteligencia
3. del consejo
4. de la fortaleza
5. del conocimiento
6. de la piedad
7. del temor de Dios.
Las siete obras corporales de misericordia
1. Dar de comer al hambriento
2. Dar de beber al sediento
3. Vestir al desnudo
4. Acoger al forastero
S. Liberar al cautivo
6. Visitar al enfermo
7. Enterrar a los muertos
Las siete obras espirituales de misericordia
1. Poner en el buen camino al pecador
2. Enseñar al que no sabe
3. Aconsejar bien a quien duda
4. Consolar al triste
5. Soportar pacientemente a quienes nos molestan
6. Perdonar de corazón
7. Orar por los vivos y por los difuntos
Consejos evangélicos
(es decir, lo que el Evangelio aconseja)

1. Pobreza (significa: renuncia a los bienes que personalmente nos resultan innecesarios).
2. Celibato.
3. Obediencia (por ella los miembros de un instituto religioso se comprometen a obedecer las reglas del correspondiente instituto).

Los consejos evangélicos se sugieren a todo cristiano como directrices que pueden orientar su vida.

Volver