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PATALEANDO
Una ranita salió
con una amiga a recorrer la ciudad,
aprovechando los charcos que dejara una gran lluvia.
Ustedes saben que las ranitas sienten una especial alegría
luego de los grandes chaparrones, y que ésta alegría las lleva
a salir de sus cuevas para recorrer el mundo.
Su paseo las llevó más allá de las casas del barrio.
Luego de saltar
y saltar, se encontraron con un edificio que tenía las puertas abiertas.
Llenas de curiosidad se animaron mutuamente a entrar. Era una quesería.
En el centro de la gran sala había un enorme balde de leche.
Un tablón permitió a ambas ranitas trepar hasta la gran olla,
en su afán de ver
como era la leche. Pero calculando mal el último saltito, se fueron
las dos
de cabeza dentro del balde, zambulléndose en la leche.
Lamentablemente pasó lo que suele pasar: caer fue fácil, salir
era problema.
Porque desde la superficie de la leche hasta el borde del balde había
como 2 cuadras de diferencia.
Comenzó el pataleo. Pero, luego de un rato, la amiga se dio por vencida.
Pensó que todos sus esfuerzos serían inútiles y se dejó
hundir.
Lo último que se escucho fue: ''GLU - GLU - GLU'',
que es lo que suelen decir lo que se dan por vencido.
Nuestra ranita, en cambio no se rindió. Se dijo que, mientras viviera
seguiría pataleando.
Y pataleó, pataleó y pataleó. Tanta energía y
constancia puso en su esfuerzo,
que finalmente logró convertir la leche en manteca y parándose
en la manteca,
hizo pié y saltó para afuera.
Sugerencias para trabajar en pequeños grupos: * Compartir experiencias en las que nos sentimos como la ranita del cuento. ¿Me ubico como la ranita que se dio por vencida o como la que siguió pataleando?. * Tratar de dramatizar alguna situación * Descubrir cuáles fueron las motivaciones que impulsaron a seguir “pataleando” o cuáles las que faltaron. Para el trabajo personal: * Soy constante en mi relación con el Señor * ¿Qué es para mí seguir “pataleando”? * ¿Soy conciente que si me dejo estar puede ser vital para mí? Leer: Lc 21,34-36 Exhortación a la vigilancia Dios necesita de nuestro patalear en cualquier situación difícil que se nos presenta en el camino de la vida, siendo concientes que El transformará y nos pondrá de pie desde nuestro sí, no sin él, ya que nos hizo libres de elegir. Momento de Oración: Equipo PARACATEQUISTAS.COM |
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