"La Iglesia sostiene y confiesa que la formación de catequistas,
en cada Iglesia Particular es tarea prioritaria; necesidad sentida
y reconocida por todos"
.
(Formación catequística en sus distintos niveles N° 91. C.E.A.)

 

LA FORMACIÓN DE CATEQUISTAS, UNA NECESIDAD Y UN COMPROMISO
 
ORIENTACIONES COMUNES PARA LA FORMACION DE CATEQUISTAS DE ADULTOS:

 

Para subir haga un click en las lineas de separación

Volver a Formación

Volver a Inicio

I. CRITERIOS DE FONDO
II. OBJETIVOS
III. METAS
IV. CRITERIOS RELACIONADOS CON LOS CONTENIDOS
V. ELEMENTOS PEDAGOGICOS
PROPUESTAS OPERATIVAS:
VI. PERFIL DEL CATEQUISTA DE ADULTOS
DIMENSION HUMANA:
DIMENSION ECLESIAL:
DIMENSION CATEQUISTICA:
 
LA CATEQUESIS EN "ECCLESIA IN AMERICA" (INDICE TEMATICO)

 

La formación de catequistas, una necesidad y un compromiso

El Directorio Catequístico General, promulgado en 1997 por la Congregación para el Clero es muy iluminador al referirse
al tema de la formación de catequistas. Nosotros, a veces, tenemos el prejuicio de pensar la formación de los laicos como
una formación meramente doctrinal, bíblica, teológica y catequística; precisamente, el Directorio, se refiere a otras
dimensiones importantes de la formación cuando reflexiona sobre la formación de los catequistas. No hace alusión
únicamente a la formación doctrinal. Dice expresamente: "La formación de los catequistas comprende varias dimensiones"
(cf. D.C.G. 238). Yo suelo denominarlas las "tres patas" o pilares en los cuales se apoya nuestra misión de catequistas:
el ser, el saber y el saber hacer.
En el párrafo citado anteriormente, se afirma sintéticamente a qué apunta cada dimensión formativa. "La más profunda hace
referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y cristiana. La formación, en efecto, le ha de ayudar a madurar,
ante todo, como persona, como creyente y como apóstol. Después está lo que el catequista debe saber para desempeñar
bien su tarea. Esta dimensión, penetrada de la doble fidelidad al mensaje y a la persona humana, requiere que el catequista
conozca bien el mensaje que comunica y, al mismo tiempo, al destinatario que lo recibe y al contexto social en que vive.
Finalmente, está la dimensión del saber hacer, ya que la catequesis es un acto de comunicación. La formación tiende a
hacer del catequista un educador del hombre y de la vida del hombre" (D.C.G. 238).
Desde la formación en el ser, el catequista crecerá en equilibrio afectivo, en sentido crítico, en unidad interior, en capacidad
de relación y en trabajo en equipo. La formación cuidará y alimentará la fe del catequista, haciéndolo crecer como creyente.
Por eso, un aspecto importante a desarrollar será su espiritualidad, de modo que su acción pastoral y catequística brote
del testimonio de su vida. El Directorio nos recuerda que uno catequiza a los demás catequizándose antes a sí mismo
(cf. D.C.G. 239).
Además de ser testigo, el catequista es educador en la fe. Por lo tanto, debe procurar una formación bíblico-teológica
adecuada que le permita conocer el mensaje cristiano, articulado al misterio central de la fe que es Jesucristo. Es por esto,
que la Sagrada Escritura deberá ser como el alma de toda su formación. También, el Catecismo de la Iglesia Católica,
será referencia doctrinal fundamental de toda la formación.
Esta formación bíblica y teológica le ayudará al catequista a madurar en su propia fe, al tiempo que lo capacitará para dar
razón de la esperanza. Precisamente, hoy más que nunca, es cada vez más urgente la formación de los laicos, por la
exigencia de dar razones de nuestra fe, frente a una sociedad secularizada y con graves problemas que conducen al
escepticismo y la indiferencia. Esta formación teológica debe ser muy cercana a la experiencia humana y debe tener
una clave catequética.
Asimismo, es importante que el catequista entre en contacto con algunos elementos de psicología, psicología evolutiva
y religiosa para comprender los dinamismos que mueven al hombre, las necesidades y aspiraciones más ondas del
corazón humano y las experiencias que abren al hombre al misterio de lo sagrado.
Junto a estas ciencias humanas, también otras tienen que estar presentes en la formación de los catequistas, especialmente
las ciencias de la educación y ciencias de la comunicación.
La formación en el saber hacer tiene su fundamento en el hecho que el catequista es un educador que facilita la maduración
de la fe que el catequizando realiza con la ayuda del Espíritu Santo. Habrá que tener en cuenta que el catequista, además
de respetar los criterios pedagógicos que le aportan estas ciencias, deberá respetar la pedagogía original de la fe, ya que él
está llamado a facilitar el crecimiento de una experiencia de fe de la que no es dueño. Dios está presente en el catequizando
antes que el catequista intervenga como educador de la fe. Desde el Baustimo el Espíritu actúa en la vida del cristiano, por
ende él es el agente principal de la evangelización y la obra catequética, no el catequista. Nosotros somos sólo portavoces y mediaciones de Jesús, el Maestro que enseña.
La formación, finalmente, tratará de que madure en el catequista la capacidad educativa, que implica: la facultad de atención
a las personas, la habilidad para interpretar y responder a las demandas, la incitativa de activar procesos de aprendizaje y el
arte de conducir a un grupo humano a la madurez. El catequista habrá de capacitarse para saber planificar y programar la
acción catequística. También tendrá que ser capaz de animar un grupo, sabiendo utilizar con discernimiento las técnicas
de animación grupal.
Entre los ámbitos de formación de los catequistas, se destaca, ante todo, la propia comunidad cristiana. Es en ella donde el catequista experimenta su vocación y donde alimenta su sentido apostólico. En esta tarea la figura del sacerdote es
fundamental (cf. D.C.G. 246). La formación de catequistas es una forma particular de catequesis de adultos, por esto tiene
a la comunidad eclesial como su fuente, lugar y meta.
Sabemos que la formación es indispensable para todos los agentes de pastoral: laicos, pastores y consagrados. Por eso,
en nuestra Diócesis de San Martín hay varios espacios e itinerarios formativos. El primer catequista y responsable de la
formación es el Obispo y está llamado a impulsar, orientar y coordinar la acción catequística. Él es quien nos anima y
acompaña en todo emprendimiento que tenga como objetivo la formación y capacitación inicial y específica de catequistas
y agentes de pastoral.
En la Diócesis contamos con dos Seminarios Catequísticos Diocesanos, los dos de cuatro años de duración, con una cursada semanal. Uno, el San Pío X, que nació desprendiéndose del Seminario Catequístico del mismo nombre, de la Diócesis de
Morón y tiene sus sedes en el Colegio Sagrado Corazón de San Martín y en la Parroquia Inmaculada Concepción de
José León Suárez; y otro, que surgió desde la iniciativa y el aporte generoso de Juan Carlos Pisano y Alfredo Ressi y hoy
tiene su sede en el Colegio Cristo Rey de Caseros. Estos centros de formación tienen como objetivo la capacitación
específica para quienes descubren su vocación de catequistas y quieren prepararse específicamente para dicha tarea.
Además de los Seminarios Catequísticos, la Iglesia de San Martín cuenta un Instituto Superior de Formación Docente,
el Instituto Padre Elizalde de Ciudadela, donde se dicta el Profesorado de Ciencias Sagradas, de cuatro años de duración,
que otorga título docente con validez eclesiástica y nacional. En dicho Centro de Estudios se prepararan aquellos catequistas
que quieren ejercer el ministerio de la catequesis en la escuela, en los distintos niveles de enseñanza y, al mismo tiempo,
buscan capacitarse como profesores para ejercer tareas de coordinación de Catequesis y de gestión directiva. Este lugar de
formación del Decanato Ciudadela puede ser aprovechado, también, por aquellos docentes y catequistas que tienen necesidad
de una mejor preparación en lo bíblico, teológico y pastoral. Allí pueden armar su propio itinerario o circuito formativo y cursar
materias independientes entre sí.
Por otro lado, en el Seminario San Pío X se cuenta, hace dos años, con un curso de capacitación para catequistas escolares
de un año y medio de duración, con reconocimiento diocesano. El Seminario no otorga título docente, pero capacita a aquellas maestras y catequistas que se desempeñan actualmente en los colegios católicos y buscan una formación más específica
desde lo escolar y pastoral.
Desde hace varios años, muchos laicos y catequistas parroquiales, así como algunos sacerdotes, vienen pidiendo que desde
la Junta Diocesana de Catequesis se responda a las necesidades de formación de los agentes de pastoral y catequistas
parroquiales que, por diversas razones, no pueden acceder a la formación específica de los Seminarios catequísticos.
A partir de este dato, del pedido expreso que nos hiciera el Obispo y de los objetivos surgidos de las últimas Asambleas
Diocesanas del 2001, se elaboró un itinerario de formación inicial llamado CAMINAR. Esta propuesta de formación básica
será asumida desde el Área de Formación de la Junta Catequística, con el apoyo y acompañamiento de la Delegación
de Pastoral para responder así, en cada Decanato, a esta necesidad sentida de formación para nuestros agentes pastorales y catequistas parroquiales.
Es mi deseo y la intención de la Junta de Catequesis que en la Iglesia de San Martín se articulen y complementen entre sí
todas las instancias formativas diocesanas para que los agentes de pastoral puedan encontrar espacios para capacitarse más y mejor; y así sepan responder a las demandas y búsquedas de nuestra gente. Muchos hombres y mujeres, hermanos nuestros,
hoy nos dicen: "Queremos ver a Jesús". Nuestro compromiso es formarnos para ser testigos audaces y convincentes de su
Persona y de su propuesta de vida.

Eugenio F. Visiconde
Área de Formación
Junta Diocesana de Catequesis

ORIENTACIONES COMUNES PARA LA FORMACION DE CATEQUISTAS DE ADULTOS:

I. CRITERIOS DE FONDO
Que los programas de formación para catequistas de adultos:
1. Asuman su carácter secular como laicos, frente a las realidades temporales.
2. Promuevan el carácter testimonial de la fe del catequista.
3. Potencien la integración y vivencia efectiva en la comunidad de fe.
4. Tengan en cuenta la situación vital del catequista: familiar, social, económica cultural y religiosa.
5. Tengan en cuenta la integralidad de la persona del catequista en todas sus dimensiones: ser, saber, saber-hacer.
6. Estén integrados al plan orgánico de pastoral de la Iglesia local, relacionándose especialmente con las áreas de pastoral
social y pastoral familiar.
7. Capaciten para valorar sapiencialmente los retos del mundo de hoy a la luz de la fe, y muy especialmente los retos de la cultura urbana.
8. Asuman los aportes de las ciencias humanas: la psicología, la sociología, la andragogía, las ciencias de la educación y
las ciencias de la comunicación.
9. Se inspiren en el modelo catecumenal.
10. Tengan elementos básicos de formación y al mismo tiempo capaciten para las diversas formas de catequesis de adultos y
para inculturarse en ambientes diferenciados.

II. OBJETIVOS
1. Lograr en el catequista el encuentro personal con Cristo que lo comprometa en su seguimiento, con una fe profesada,
celebrada, vivida y orada.
2. Lograr en el catequista una efectiva pertenencia e inserción en la vida de la comunidad, que genere la conversión, la
comunión y la solidaridad.
3. Capacitar al catequista para el diálogo Iglesia - mundo, fe - cultura.
4. Capacitar para una catequesis adulta, que eduque a una fe adulta y forje comunidades cristianas adultas en la fe.

III. METAS
1. Convocación de catequistas de adultos.
2. Elaboración de itinerarios de formación de catequistas que incluyan las áreas quién (catequista), qué (mensaje), a quién
(adultos) y cómo (pedagogía, metodología y didáctica).
3. Organización de equipos de formadores de adultos.
4. Concientización de obispos, sacerdotes, religiosos (as) y seminaristas, sobre la necesidad, urgencia e importancia de
la formación de los catequistas de adultos.
5. Comunicación de criterios y experiencias comunes de formación de catequistas de adultos, entre los países de la Región.
6. Definición de funciones y servicios de las Comisiones Diocesanas en cuanto a la formación de catequistas de adultos.

IV. CRITERIOS RELACIONADOS CON LOS CONTENIDOS
1. Tener como referencia doctrinal indispensable los contenidos del CEC y los siete elementos básicos que menciona
explícitamente el DGC : "las tres etapas de la narración de la Historia de la salvación: el Antiguo Testamento, la vida
de Jesucristo y la historia de la Iglesia; y los cuatro pilares de la exposición: el Símbolo, los Sacramentos, el Decálogo
y el Padre nuestro" (DGC 130).
2. Acentuar los siguientes elementos (cf DGC 175):
2.1. Encuentro con Jesucristo revelador del Padre misericordioso en el Espíritu, que lleve a una respuesta de fe.
2.2. Iluminación sobre situaciones socioculturales a la luz de la fe y el Magisterio (cf EA 55-65).
2.3. Dar respuesta a los interrogantes religiosos y morales del hombre de hoy.
2.4. Iluminación sobre la relación entre fe y razón, ciencia y revelación.
2.5. Vocación, misión y servicio del laico en el mundo.
2.6. Vocación, misión y servicio del laico en la Iglesia.
3. Iluminar lo que resulte de la realidad de la Iglesia particular y de la evaluación diagnóstica del grupo concreto de catequizandos.



V. ELEMENTOS PEDAGOGICOS
1. Partimos de la convicción de que la pedagogía catequística se inspira en la pedagogía divina.
2. Considerando que:
*los catequistas de adultos deben ser formados en una didáctica que ellos mismos deberán aplicar con sus interlocutores;
*es necesario precisar y unificar la terminología propia de la didáctica catequística;
*y es preciso valorar los aportes de la ciencias humanas sin identificarse con determinadas corrientes.



PROPUESTAS OPERATIVAS:

1. Facilitar las metodologías que favorecen el aspecto reflexivo, crítico y creativo;
así como la participación en la comunidad y la ubicación en el tiempo y en la historia.

Para ello se aplicarán metodologías:
* constructivistas y participativas;
* inductivas más que deductivas;
* personalizantes y socializantes;
* experienciales e investigativas,
* coherentes con la pedagogía de la fe.
2. Asumir los elementos de la didáctica catequística aplicada a los adultos, privilegiando:
* La evaluación diagnóstica.
* El planeamiento didáctico y sus elementos:
** Propósitos (objetivos = de conocimiento, de actitudes y de compromiso).
** Contenidos, de cara a los tres grandes momentos del encuentro:
Experiencia humana
Experiencia de fe
Respuesta de fe
** Procesos de aprendizaje
** Material didáctico apropiado
** Manejo de los elementos de tiempo y de lugar
* Evaluación formativa
* Realimentación en función de procesos subsiguientes

3. Privilegiar la dinámica grupal:
* Integrando el trabajo grupal en los procesos de aprendizaje.
* Generando procesos que propicien la comunicación interpersonal.
* Favoreciendo los procesos socializantes, en función de la vivencia comunitaria, del sentido de solidaridad
y de apertura a los demás.
* Orientando, desde el grupo, hacia la dimensión comunitaria-eclesial.
* Ejerciendo y favoreciendo el auténtico liderazgo.

4. Formar verdaderos comunicadores de la fe:
*Capaces de asimilar en su formación los principales elementos de las ciencias de la comunicación.
*Capaces de hacer uso crítico de los medios de comunicación.
*Capaces de dominar las diversas técnicas y modalidades de la comunicación personal, grupal y masiva;
verbal, corporal, icónica, gráfica...
*Que sean primero discípulos de la Palabra antes de ser comunicadores.

5. Aprovechar las ofertas de formación a distancia existentes y favorecer otras ofertas alternativas,
según su metodología propia:

*Estudio personal
*Estudio grupal
*Función del tutor
*Sesiones presenciales
*Seminarios evaluativos
*Tutoría telefónica y electrónica

6. Apertura a las ofertas de las nuevas tecnologías, como la universidad virtual.


VI. PERFIL DEL CATEQUISTA DE ADULTOS

DIMENSION HUMANA:
1. Equilibrio psicológico: conocimiento y aceptación de sí mismo y de su historia personal,
estabilidad emocional y madurez afectiva.
2. Actitud de escucha, diálogo, apertura y valoración de los demás.
3. Disposición y capacidad para trabajar en equipo. Solidaridad, responsabilidad y generosidad.
4. Capacidad para discernir los acontecimientos con conciencia crítica y visión de futuro.
5. Capacidad de comunicación, acompañamiento y empatía con el grupo.
6. Nivel académico adecuado al grupo.
7. Integrado a su núcleo familiar y a su comunidad humana.
8. Capacidad para promover procesos de cambio y resolución de conflictos.

DIMENSION ECLESIAL:
1. Conciencia de su vocación y compromiso bautismal y vivencia de su espiritualidad propia.
2. Capacidad de testimoniar la enseñanza mediante la oración, el servicio y el testimonio.
3. Integración y participación activa en su comunidad eclesial.
4. Integración a la pastoral parroquial y diocesana en comunión con sus pastores.

DIMENSION CATEQUISTICA:
1. Conocimiento del lugar de la catequesis de adultos en el proceso evangelizador y
de la naturaleza y tareas de la catequesis de adultos.
2. Conocimiento y destreza de los métodos aplicables a la catequesis de adultos.
3. Compromiso de formación permanente.
4. Capacidad de generar procesos grupales, respetando la autodeterminación y libertad de los adultos.
5. Actitud y capacidad para ayudar al adulto a ser protagonista de su propio proceso de educación en la fe.


LA CATEQUESIS EN "ECCLESIA IN AMERICA" (INDICE TEMATICO)

CATEQUESIS (C.)

· · C. y evangelización urbana 21c
· · C. y sacramentos de iniciación 34b
· · C. y eucaristía dominical 35b
· · C. e Iglesias católicas orientales 38b
· · C. y familia 46b
· · Procesos catequéticos para la Confirmación 47a
· · C. con adolescentes y jóvenes 47c
· · Métodos inculturados en la C. 64c
· · La C., dimensión esencial de la nueva evangelización 69a
· · Descripción de C. 69a
· · Uso del CEC y del DGC en la C. 69b
· · Una C. más kerigmática y orgánica 69b
· · La C., tarea indispensable en la vida de la Iglesia 69c
· · Proyección social de la C. 69d

CATEQUISTAS (Ca.)
· · Ca. laicos 44d
· · Ca. y formación de la conciencia 53a
· · Reconocer y alentar la misión de los Ca. 69c
· · La fe y el testimonio de los Ca. son parte integrante de la C. 69c
· · Que los Obispos ofrezcan una adecuada formación a los Ca. 69c

CATECISMO
· · El CEC y la C. 69b
· · Elaborar un "Catecismo de doctrina social católica" 54b

Volver