1- Se puede iniciar, como motivación, con la proyección de algún video o diapositivas sobre los milagros eucarísticos.
Responder antes de ver el video:
¿Quién es Jesús para vos?
¿Qué es la Eucaristía para vos?
Proyectar Video o diapositivas
2- En la capilla o en un lugar ambientado para tal fin (bancos colocados en círculo, un baúl o cofre abierto delante del altar).
a) Cantar una canción
b) Explicar qué es la Eucaristía:
Jesús vino a la tierra, pero no quiso permanecer sólo por 33 años,
sino que quiso encontrar una manera de quedarse para siempre, y sobre todo,
de estar presente en todos los puntos de la tierra. Y se quedó, "inventó",
instituyó el sacramento de la Eucaristía. Transformó el
pan y el vino en su cuerpo y su sangre. Sólo el Amor de Jesús,
de Dios por nosotros, podía "inventarse" algo así.
Dios está en aquella hostia; la hostia consagrada es Jesús mismo,
su Alma, su Cuerpo, su Sangre y su Divinidad. Nosotros podemos encontrarlo todos
los días y pedirle aquello que necesitamos. Él me ama, nos ama
a todos. Él está en las grandes catedrales, pero también
en las pequeñas capillitas. Él está allí, para los
ricos y para los pobres. Está para todos.
Él es rey de reyes. Si pensamos: ¿qué difícil es
acercarnos a una personalidad, a un gobernador o presidente, para tener una
audiencia? En cambio, Jesús que es el Rey del cielo y de la tierra, se
pone a disposición de todos, da audiencia a cualquiera.
c) Canción.
d) Reflexión y gesto
¿Qué es un tesoro? Es algo
que vale mucho, que cuidamos que no se rompa, que se pierda, que nadie nos lo
robe.
La Eucaristía es nuestro gran tesoro. Y como este tesoro es Dios, por
eso lo adoramos.
Por eso, ahora, nos vamos a arrodillar y, en silencio, mirando a Jesús que está en esa hostia, vamos a tratar de hablar con Él y sobre todo vamos a tratar de escuchar lo que Él nos quiere decir.
e) Adoración. (algunos minutos)
Nos sentamos. Se reparten papelitos.
Ahora en estos papelitos cada uno va a hacer una cartita, escribiendo lo que queremos decirle a Jesús.
Le vamos a dar a Jesús nuestras cartitas, por eso las vamos a ir dejando en el "cofre" (baúl), seguros de que todo lo que le dejamos, Él lo tiene en cuenta.
Le agradecemos a Jesús por su Amor
infinito hacia nosotros, cantándole una canción.