LA IMAGEN FIJA:
EL POSTER

Una aclaración terminológica

¿Es lo mismo un cartel que un póster? No. Veamos brevemente las diferencias entre uno y otro.

Un cartel es una idea de venta, hecha imagen gráfica, para ser vista y comprendida en un instante, y que se coloca en espacios exteriores.

La palabra póster procede del inglés (póster = cartel). Póster es una idea hecha imagen, gráfica o fotográfica, para ser contemplada despacio y que se coloca generalmente en interiores. Así, en este caso, nos referimos a aquellos carteles que no tienen una finalidad utilitaria y comercial sino primordialmente estética.

El póster, despojado de su finalidad publicitaria, se convierte en una imagen portadora de valores sociales, políticos, religiosos... (pósters de exaltación de valores humanos, de famosos, de prevención de peligros inminentes, "antis", "pros"...) y de sentimientos personales (el póster es un elemento muy interesante para la identificación y proyección de las personas).
Así como el cartel es para verlo un instante, el póster está hecho para mirarlo despacio, para contemplarlo un buen rato. Y de esa contemplación surgirán sensaciones, sentimientos, reacciones, pensamientos... Todo ello puede provocar una dinámica comunicativa muy interesante en un grupo.
Cartel y póster tienen en común las dimensiones físicas de tamaño y el componente verbal. La imagen puede ser fotográfica o dibujo realizado con cualquier tipo de técnica. El texto, si lo tiene, es muy breve, poético y sugerente.
En muchos casos, en el póster no hay texto. En otros casos, en el póster falta la imagen. Hay un texto breve y la imagen está formada por su disposición tipográfica.

Utilización del póster en la catequesis

El póster puede estar colocado en el lugar donde vamos a trabajar con él: así, cuando el grupo llega, ve algo diferente, llama la atención, causa sorpresa y surgen los primeros comentarios y reacciones.
Otra posibilidad es colocarlo, incluso pedir ayuda para ello, y mostrarlo cuando todos estén presentes. Así se fija rápidamente la atención del grupo y se centra más fácilmente en el trabajo a realizar. En cualquier caso se puede rodear su colocación de un cierto ritual que cree desde el principio el clima adecuado para la contemplación.

Una vez expuesto el póster:

* evitaremos cualquier explicación previa del contenido del póster (sería como contar una película antes de verla).

* Dejaremos unos momentos (un minuto o dos) de CONTEMPLACION: el catequista debe intentar despertar en el grupo la curiosidad, estimular al grupo no sólo a ver sino a mirar, contemplar lo que hay delante, ir más allá de lo que aparece a primera vista, descubrir la interioridad de los personajes que aparecen ahí, adivinar sus pensamientos, sus sentimientos, escuchar lo que han dicho antes de la escena que vemos y lo que dirán después... "Céntrate en la imagen, qué es lo que ves ahí, qué es lo que te dice, qué te recuerda, te pasó a ti algo parecido, qué te sucedió entonces, cómo reaccionaste, cómo reaccionaron los demás, qué pensaste sobre ello...... pueden ser algunas preguntas de partida.

* Canalizar las PRIMERAS EXPRESIONES Y COMENTARIOS: hay que aprovechar esos comentarios primeros de los que hablábamos antes, ocurrencias, intuiciones, todas las expresiones no verbales (sonrisas, caras de extrañeza, miradas ... ) para, a partir de ellas, realizar reflexiones de mayor profundidad. Si esas primeras expresiones no surgen, se pueden provocar con una pregunta como "¿qué os sugiere lo que veis?". Para ello, la lluvia de ideas puede ser una técnica que facilite la participación de todos en aquellos grupos a los que les cuesta empezar.

* Conducir el DIALOGO, sin frenar dirigir o manipular, haciendo que todos tomen parte en el diálogo. Puede ocurrir que los primeros comentarios o aportaciones del grupo desborden o se desvíen del plan inicialmente pensado por el catequista: no importa. Hay que aceptar todas las aportaciones y luego, en la discusión por parte del grupo, se elegirá la orientación del tema, orientación que puede no coincidir exactamente con lo previsto. "El Espíritu sopla por donde quiere..."

* Profundizar en la REFLEXIÓN: a partir de esos primeros comentarios, se realizará un trabajo de profundización: "Qué falta o que sobra en el póster, qué me llama más la atención, qué sentimientos me produce, con experiencia mía lo relaciono, qué hecho de la historia me recuerda, qué situación de clase o del grupo se le asemeja, a qué persona o personaje se lo enseñaría, qué tipo de música le iría bien, con qué otra expresión verbal plástica, dramática, musical lo relaciono..." pueden ser preguntas a trabajar en esta fase de reflexión.

* Realizar OTRAS ACTIVIDADES a partir del póster:

Como ya hemos comentado alguna otra vez, la creatividad del catequista se tiene que poner en juego para sacarle el máximo partido al póster. Complementar el póster con cualquier otra técnica de expresión, que no sea necesariamente la palabra, es algo que está al alcance de todos. Una vez trabajado el póster puede dejarse colocado un cierto tiempo a modo de "recuerdo" del tema planteado y de las vivencias grupales.


BIBLIOGRAFIA Y MATERIALES
ALEIXANDRE D. y OTERO H., Pósters para la Catequesis I-II-IíI, CCS, Mad,id, 1987-9.
BOTANA A., El póster en la educación de la fe, La Salle, Burgos, 1989.
COMISION EPISCOPAL DE ENSEÑANZA, Pósters "Padre Nuestro", Edice, Madrid.
OTERO A., Pósters con humor. Para educar al hombre, CCS, Madrid, 1982 (colección de 29 p6sters con guía didáctica).

José Ramón Salvador
Departamento Diocesano de Audiovisuales.
Donostia-San Sebastián