Calendario Litúrgico JUNIO 2008
24 de Junio: Nacimiento de Juán el Bautista
“Cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto, dio a luz un hijo. Los vecinos y parientes, al enterarse de que el Señor la había tratado con tanta misericordia, se alegraron con ella.
Al octavo día fueron a circuncidarlo y querían llamarlo como su padre, Zacarías. Pero la madre intervino:-No; se tiene que llamar Juan. Le decían que nadie en la parentela, llevaba ese nombre. Preguntaron por señas al padre qué nombre quería darle. Pidió una pizarra y escribió: Su nombre es Juan. Todos se asombraron. En ese instante se le soltó la boca y la lengua y se puso a hablar bendiciendo a Dios. Todos los vecinos quedaron asombrados: lo sucedido se contó por toda la serranía de Judea y los que lo oían reflexionaban diciéndose: -¿Qué va a ser este niño? Porque la mano del Señor lo acompañaba. El niño crecía, se fortalecía espiritualmente y vivió en el desierto hasta el día en que se presentó a Israel. (Lc. 1, 57-66.80)Nada hay imposible para Dios.
Lo demuestra en la promesa cumplida: llega un hijo para padres infértiles.
Al igual que Sara y Abraham, con su hijo Isaac, Juan el Bautista llega como una realidad tangible del amor de Dios por los hombres.
Juan, no es el Mesías, pero lo anuncia, allana su camino, advierte, invita. Prepara la llegada del hijo de Dios.
La Palabra, implica movimiento, ponerse a andar, no guardarse, no silenciarla; sino darla a conocer. Hacerla vida. Encarnarla. Abrir los caminos, señalar el sendero.
Él bautizará con agua, esperando la llegada del Salvador.Para trabajar con los niños:
Se puede presentar el texto bíblico anterior, afiches, revistas y fibras.
La idea es contarles que si bien son contemporáneos, Jesús y Juan, este último, su primo, anuncia la llegada del Salvador. Sabe quién es al que anuncia y tiene la humildad de ocupar ese lugar, el del profeta. “ No soy digno de desatar la correa de sus zapatos” La humildad que debemos tener todos los que seguimos y anunciamos a Cristo. ¿No?La idea es que busquen gestos y actitudes que sean fruto de un corazón que se prepara para ser habitado por Jesús.
Los niños pegarán distintas escenas, imágenes y titulares que acompañen.Otra propuesta, es dramatizar la lectura de San Lucas, luego buscar citas donde aparezca Juan en acción, como profeta activo y valiente.
Por último, puede plantearse un camino en un afiche, e ir colocando señales de tránsito apropiadas para la llegada de Jesús.
Por ejemplo: con un símbolo de Prohibido estacionar: Prohibido quedarse, quieto, estacionado en el aburrimiento y en la comodidad.
Con un símbolo de permitido estacionar: Dejemos que lleguen los buenos pensamientos, las buenas acciones, los gestos de cariño a los hermanos…Se presentan varias, y se les pide a ellos que las ubiquen y las llenen de sentido. ¡Los niños son muy creativos!Otra propuesta: jugar al amigo invisible enviándose por un par de semanas mensajes amables, propios de los amigos de Jesús, como Juan el Bautista, intentando a través de este juego, no ser descubierto. ¡Es valioso anunciar lo bello que vive en nuestro corazón!
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29 de Junio: Pedro y Pablo apóstoles
San Pedro
Lo único que sabemos de su vida antes de su conversión es que nació en Betsaida, junto al lago de Tiberíades y se trasladó a Cafarnaum, donde junto con Juan y Santiago, los hijos del Zebedeo, se dedicaba a la pesca. Existe evidencia para suponer que Andrés (el hermano de Pedro) y posiblemente Pedro fueron seguidores de Juan el Bautista, y por lo tanto se habrían preparado para recibir al Mesías en sus corazones.
Nuestro primer encuentro con Pedro es a principios del ministerio de Jesús. Mientras Jesús caminaba por la orilla del lago de Galilea, vio a dos hermanos, Simón Pedro y Andrés, echar la red al agua. Y los llamó diciendo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres.” (Mateo 4,19). Inmediatamente abandonaron sus redes y lo siguieron. Un poco después, aprendemos que visitaron la casa en la que estaba la suegra de Pedro, sufriendo de una fiebre la cual fue curada por Jesús. Esta fue la primera curación atestiguada por Pedro, quien presenciará muchos milagros más durante los tres años de ministerio de Jesús, siempre escuchando, observando, preguntando, aprendiendo.
Pedro siempre figura entre los tres más allegados a Jesús. Fue elegido con Santiago y Juan, para subir al monte Tabor donde ocurrió la Transfiguración. Aquí contempló la Gloria del Señor y escuchó la proclamación de Dios: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco, escuchadle.” (Mateo 17, 1-5)
Pedro es un pecador arrepentido. Cristo lo perdona y confirma su elección.
Pedro ejerció su primacía entre los Apóstoles con entereza y valor. El fue “La Piedra” en la que la Iglesia fue fundada. Su capacidad de conversión quizás sea lo que hace su historia ejemplar para nosotros pecadores. Pedro cayó muy bajo en la noche que negó al Señor. Después se arrepintió y ascendió hasta llegar a obispo de Roma, mártir, y “guardián de las llaves del reino de los cielos”.
Los únicos escritos que poseemos de San Pedro son sus dos Epístolas en el Nuevo Testamento. Pensamos que ambas fueron dirigidas a los convertidos de Asia Menor. La Primera Epístola esta llena de admoniciones hacia la caridad, disponibilidad y humildad, y en general de los deberes en la vida de los cristianos. Al concluir, Pedro manda saludos de parte “de la iglesia situada en Babilonia”. Esto prueba que la Epístola fue escrita desde Roma, que en esos tiempos los judíos la llamaban "Babilonia". La Segunda Epístola trata de las falsas doctrinas, habla de la segunda venida del Señor y concluye con una bella doxología, “pero creced en la gracia y sabiduría de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. A Él sea la gloria, ahora y por siempre.”
Reflexión
Tanta fidelidad y amor es premiado.
Jesús cambia para siempre nuestras vidas.
Simón, se transforma en Pedro.
De un rudo e ignorante pescador.
De un hombre que supo de traición, y de perdón, nace la fuerza de la Iglesia.
Pedro, el amigo, testigo de milagros, habla inspirado por el poder del Espíritu Santo
y lo define a Jesús, como el Hijo del Dios vivo.
La fe es revelación, es regalo. Todo nos es dado con gratuidad.
Compartámoslo.
Que al amarte, Señor, sea como Pedro
Quiero ser como Pedro, para que al mirarte, mi boca hable de lo que en mi corazón habita, y así siempre te alabe.
Al ser como Pedro, Señor, apasionado, inquieto, amigo y apóstol fiel, sienta que mi vida se nutre en la fuerza de tu Evangelio. Que sea pilar y roca para mis hermanos, que sea palabra y testimonio de lo que te quiero.
Sé también, Señor, que al ser como Pedro, pueda yo negarte, ante tanto miedo, en la noche oscura de gran desconcierto. Pero también sé, Señor, que Tú me traerás que me llamarás, y preguntarás si yo, a Ti, te amo… y me redimirás cuando al mirarme, con amor inmenso pueda contestarte, desde mis entrañas, Tú lo sabes todo, Señor, sabes que te amo.”
Amén Lorena Piñeiro
San Pablo
San Pablo es un hombre que se entrega por completo. Cuando Cristo lo tiró por tierra fue capaz de entregarle absolutamente todo sus ser hasta poder decir "ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi"
jmarti@ciberia.es
Extractado de las obras de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.
Pablo fue un fascinado, un enamorado de la persona de Cristo.Encontrarse con Jesús Resucitado fue la experiencia más grande, profunda y decisiva de su vida. Experiencia de gozo, de amor y de libertad. Cristo rompió la losa del sepulcro de su orgullo y autosuficiencia, que era propia de los fariseos, y le resucitó por dentro. En adelante sentirá la necesidad de evangelizar: "¡Ay de mí si no evangelizare!" (1 Cor 9,16); “Me empuja el amor de Cristo” (2 Cor 2,14). Apasionado por la Verdad, ya la predica en Arabia y en Damasco y se conmueve hasta las lágrimas ante una ciudad incrédula o idólatra. Predica la verdad desnuda de todo ornato humano, y la predica a tiempo y a destiempo (2 Tim 4,2). Sus sufrimientos, que sabe que son valiosísimos, pues en ellos participa todo el cuerpo, corazón que padece y llora, voluntad que acepta y ofrece, y la fe que aquilata el mérito, son principalmente las puertas que abren las puertas al evangelio por todas partes: "Nunca fueron mis móviles ni la ambición ni la avaricia, ni el afán de gloria humana... Fuimos todo bondad en medio de vosotros. Como una madre cuida cariñosamente a sus hijos, así, en nuestra ternura por vosotros, hubiéramos querido entregaros, junto con el evangelio, nuestra propia vida. ¡Tan grande era nuestro amor por vosotros! Recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas: día y noche trabajábamos, para no ser gravoso a ninguno de vosotros mientras os anunciábamos el evangelio de Dios" (1 Tesa 2,5).
Una característica singular de Pablo es que “Se complace en sus debilidades, porque cuanto más débil soy, soy más fuerte” (2 Cor 12,10). Está convencido de que su fuerza tiene las raíces en la flaqueza. No era elocuente, ni tenía presencia retadora, era débil en las persecuciones, y predicaba verdades repugnantes a contracorriente a los no creyentes y también a los creyentes. Pero estaba convencido de su fuerza venía de Dios y que con sus sufrimientos suplía lo que faltaba a la pasión de Cristo (Col 1,24). Y por encima de todo, estaba colmado de amor: “¿Quién enferma y no enfermo yo? ¿Quién se escandaliza y yo no ardo?”(2 Cor 11,29). Padeció torturas espirituales, defección de sus evangelizados, persecuciones, abandonos, soledad. Y a pesar de todo, está alegre, “aunque triste, pero enriqueciendo a muchos” (2 Cor 7,4) y a los Filipenses les recomienda la alegría cuando está en la cárcel. La razón está en que las páginas brotan de manantiales diferentes. Pablo era hombre de oración, de acción de gracias y de peticiones y esperanzas, sabía que sembraba con lágrimas pero esperaba la cosecha entre cantares y como ha escrito Bergson, la alegría anuncia siempre la vida que ha triunfado.
Sus martiriosEllos tuvieron que empezar de cero y con un mensaje impopular e innovador. Llegados a Roma, los dos fueron encarcelados en la Cárcel Mamertina, y sacrificados bajo Nerón: Pedro crucificado, acusado del incendio de Roma, que el mismo emperador había provocado; Pablo, como ciudadano romano, decapitado con espada: Así lo escribe vísperas de su inmolación: "Yo estoy a punto de ser sacrificado" (2 Timoteo 4,6). Los sepulcros de los dos están en Roma como cimiento de la Iglesia. Por contraste, las ruinas de la “Domus aurea” de Nerón, apenas reciben algún turista curioso, pero las Basílicas de Pedro y Pablo son visitadas constante y continuamente por creyentes y no creyentes todos los días del año. “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18).
Para trabajar con los niños
Se puede rescatar con ellos la idea de amistad. Pedro es amigo de Jesús, y si bien en un momento de prueba le falla y lo niega, es testigo de todas las obras de Jesús y de sus milagros y atestigua que Jesús es el Mesías.
Jesús lo elige, cambia su nombre de Simón a Pedro porque cuando uno conoce a Jesús, su vida cambia, uno ya no es el mismo.
Pedro da su vida por el mensaje de Jesús y desea transmitirlo.
Antes de irse, Jesús le pide que sea el comienzo de su Iglesia.San Pablo, no es testigo directo de la vida de Jesús. Él persigue a los cristianos y tiene un encuentro con Jesús resucitado que se narra en los hechos de los Apóstoles.
Jesús, lo tira del caballo, lo baja de todas sus estructuras y de sus creencias.
Lo deja ciego, sin fuerzas, lo transforma por completo.
Pablo se deja habitar por Jesús. Se entrega.Pequeño gesto
¿Cómo es el corazón de los amigos de Jesús?
Luego de motivarlos con la vida de dos amigos de Jesús, se les entregará a los niños, arcilla o crealina, pajitas, ramas, papeles de colores, brillantina, etc.
Se propondrá que cada uno tome el o los materiales que deseen, y que con ellos construyan cómo debe ser el corazón de los amigos de Jesús.
Por ejemplo: mi corazón tendrá varios huequitos, para que en ellos quepan el amor de mi familia, de mis amigos, de Jesús, de mis maestros… o mi corazón tiene colores por que cuando uno conoce a Jesús, se llena de alegría… mi corazón tendrá pajita tibia, para ser cariñoso, tibio y suave con todos…